Los Golden State Warriors, después de cuatro años consecutivos realizando su campo de entrenamiento en el Chase Center, han decidido cambiar de escenario esta pretemporada y llevar su preparación a la isla de Oahu, en Hawái. Tras el Media Day del 30 de septiembre, el equipo volará a Honolulu y pasará allí una semana completa, culminando con un partido de pretemporada.
La decisión de trasladar el campamento de entrenamiento a un lugar tan lejano y costoso como Hawái obedece a múltiples factores. Aunque la reducción de la nómina y la evasión del impuesto de lujo puedan ser considerados, la verdadera motivación está en la composición del plantel para esta temporada.
Los Warriors enfrentan un notable contraste generacional en su equipo. Mientras que los veteranos Stephen Curry y Draymond Green están en la treintena, varios de los jugadores en rotación, como Trayce Jackson-Davis, Jonathan Kuminga, Moses Moody y Brandin Podziemski, son menores de 25 años. Además, tres nuevos veteranos, Kyle Anderson, Buddy Hield y D'Anthony Melton, se incorporan al equipo en roles clave, algo que no ocurría desde la temporada 2019-20.
Este año también se han producido cambios significativos en el cuerpo técnico, con la llegada de Terry Stotts, un experimentado entrenador jefe y estratega ofensivo, y Jerry Stackhouse, ex All-Star de la NBA, para reforzar la defensa. Todo apunta a que estos cambios traerán una transformación en ambos extremos de la cancha.
Periodo de transición
Conscientes de que la franquicia se aproxima a un periodo de transición, con contratos clave, como los de Kerr, Curry y Green, acercándose a su final, la directiva cree que esta escapada a la pastoral costa norte de Oahu fomentará una fuerte cohesión. Los jóvenes talentos, vistos como fundamentales para el futuro éxito del equipo, se beneficiarán especialmente de esta experiencia compartida.