Kawhi Leonard comenzará la temporada 2024-25 de la NBA nuevamente fuera de acción debido a la persistente inflamación en su rodilla derecha. El entrenador de los Los Angeles Clippers, Tyronn Lue, confirmó que Leonard estará fuera de manera indefinida mientras sigue rehabilitándose, una situación que no sorprende a muchos, dado su historial reciente de lesiones. "No hay una línea de tiempo [para su regreso]", dijo Lue antes del último partido de pretemporada. "Está progresando, haciendo todo bien y luciendo bien, pero esto tomará tiempo".
Leonard, de 33 años, ha lidiado con problemas en su rodilla desde hace varios años. No participó en la pretemporada ni en actividades de contacto durante el campamento de entrenamiento. Su situación empeoró después de una recaída en julio, tras participar en el campamento de USA Basketball en Las Vegas. Lue mencionó que Leonard se sentía bien en ese momento, pero al comenzar a jugar nuevamente, surgió la inflamación. "Pensábamos que estaba en la posición correcta para seguir adelante, pero fue un contratiempo desafortunado", señaló Lue.
La cautela ha sido clave en el manejo de la recuperación de Leonard, y el equipo ha adoptado un enfoque paciente. Lawrence Frank, presidente de operaciones de baloncesto de los Clippers, destacó que la inflamación en la rodilla ha disminuido desde la postemporada pasada, pero el equipo quiere asegurarse de que Leonard esté completamente recuperado antes de volver a la cancha. "Queremos ser diligentes y tomar todas las precauciones para garantizar su bienestar a largo plazo", explicó Frank.
Ante la ausencia de Leonard, la carga ofensiva recaerá sobre James Harden, quien, tras un campo de entrenamiento completo, se siente más preparado para asumir el rol de líder en el equipo. Harden señaló que Leonard debe tomarse todo el tiempo necesario para volver completamente sano. "Lo importante es que esté bien para los momentos decisivos de la temporada", dijo Harden.
Desde que se unió a los Clippers en 2019, Leonard ha lidiado con una serie de lesiones, lo que le ha hecho perderse 179 de los 435 juegos posibles. En la temporada pasada, jugó 68 partidos, su mayor cantidad desde la campaña 2016-17, y promedió 23.7 puntos, 6.1 rebotes, 3.6 asistencias y 1.6 robos por partido. Sin embargo, sus constantes problemas físicos siguen siendo una gran preocupación para la franquicia.