Draymond Green no tuvo reparos en asumir la responsabilidad por la derrota de los Golden State Warriors por 102-99 ante Los Angeles Clippers en el Intuit Dome. Gran triunfo de los angelinos con James Harden a la cabeza.
Sentado tras el duelo, revisó la hoja de estadísticas y murmuró: "Seis pérdidas". Ese fue el número de veces que entregó el balón al rival en el tercer revés de los Warriors en esta joven temporada 2024-25 de la NBA. Dos de esas derrotas han sido contra los Clippers, quienes han desquiciado el ataque de Golden State en ambas ocasiones.
Los Warriors acumularon 19 pérdidas como equipo, apenas una menos que los Clippers, pero esos errores se tradujeron en 31 puntos para el oponente. Aunque ocho de los 11 jugadores utilizados por Steve Kerr registraron al menos una pérdida, ninguna fue más costosa que las seis de Green. "Jugué horrible esta noche", admitió el veterano. Y cuando le pidieron aclarar si se refería al desempeño del equipo o al suyo propio, no dudó en señalarse. "Jugué horrible. Demasiadas pérdidas, demasiados errores. Fue mi culpa".
La primera pérdida de Green llegó apenas 16 segundos después del inicio del partido, cuando un pase errático salió fuera de los límites. En el segundo cuarto, cometió una falta ofensiva mientras intentaba poner un bloqueo para Stephen Curry. Aunque cuatro de sus seis pérdidas ocurrieron en la segunda mitad, Green coincidió con Kerr en que el partido se perdió en los primeros dos cuartos, donde los Warriors sumaron 13 pérdidas, que los Clippers transformaron en 22 puntos. "Esto marcó el tono del partido", explicó Green. "La defensa fue buena, pero no puedes defender esos errores. Jugué mal, así que es mi responsabilidad".
Derrota inesperada
El impacto de las pérdidas de Green fue especialmente notorio en momentos clave del partido. En el tercer cuarto, cuando los Warriors estaban a solo seis puntos, un pase dirigido a Curry fue interceptado, lo que derivó en dos tiros libres para los Clippers. En el último cuarto, con cuatro minutos restantes, un intento de alley-oop a Andrew Wiggins terminó en manos de Ivica Zubac, desencadenando una jugada que culminó en un mate de Amir Coffey. La pérdida más dolorosa llegó a falta de 2:48, cuando Green intentó forzar un pase a Curry que fue desviado por Coffey. Esa jugada derivó en un triple de Norman Powell que puso a los Clippers arriba por 10 puntos, sellando prácticamente el destino del partido.
A pesar de los errores, la autocrítica de Green resonó en sus compañeros. "Es un ganador", declaró Buddy Hield. "Por eso respetamos lo que dice y hace. Aunque no creemos que sea su culpa, él lo asume porque sabe que puede hacerlo mejor. Todos podríamos haberlo hecho mejor, pero esa es la presión que él se pone, y lo respeto por eso".