En tierra de nadie. Así se encuentra New York Knicks a nivel de clasificación en estos momentos en la Conferencia Este. La acumulación de talento ofensivo hace que ganen partidos con facilidad ante rivales de menor entidad que ellos, pero sufren demasiado frente a los mejores, algo que ocasiona que estén a 8 partidos del liderato de los Cavs y a 2,5 de los Celtics.
Un quinteto titular excepcional, automatismos bien depurados, una química de vestuario excelente y la sensación de que están ante una gran oportunidad. Todo ello lo reúne New York Knicks, pero también las inevitables dudas que genera su juego y las muchas derrotas que acumula ante los mejores equipos de la competición. Boston Celtics, Cleveland Cavaliers y Oklahoma City Thunder presentan balance positivo ante los de la Gran Manzana y hay aspectos claves para mejorar.
Lo principal es la defensa, sin duda. Un equipo que aspira al anillo no puede estar en el puesto 17º de la clasificación de rating defensivo. Thibodeau no encuentra la manera de que el equipo sea más competitivo en este área, algo a lo que no ayuda el enorme talento que acumulan y la facilidad para anotar mucho por medio de sus estrellas. Algunos aficionados de New York Knicks perciben un intento de racionalizar esfuerzos para no llegar tan justos a playoffs como el pasado año, pero lo cierto es que necesitan progresar en este aspecto ya.
No se pueden cambiar dinámicas de la noche a la mañana en la NBA y será necesario que New York Knicks empiece a competir con mayores garantías de éxito frente a los mejores antes de afrontar los playoffs. Otorgar más minutos a suplentes es también una prioridad, y se lo podrán permitir dada su cómoda situación clasificatoria en estos momentos, aunque Tom Thibodeau no sea amante de ello. En definitiva, motivos para el optimismo, pero también deberes claros en los neoyorquinos.