Los New York Knicks sabían que los Boston Celtics saldrían con todo en el segundo partido de la serie tras la increíble remontada del lunes, en la que los neoyorquinos levantaron una desventaja de 20 puntos y ganaron en la prórroga ante el vigente campeón.
Y, en efecto, Boston reaccionó de forma agresiva ante su público, con un juego más enfocado y equilibrado que en el primer encuentro, alcanzando otra ventaja de 20 puntos (73-53) con poco más de 14 minutos por disputarse.
Pero, al igual que en el primer duelo, los Knicks volvieron a endurecer su defensa en los momentos clave y dejaron a los Celtics sin anotar un solo tiro de campo durante más de ocho minutos en el último cuarto. Con ese empuje, Nueva York logró una impresionante victoria por 91-90, quedándose con una sorpresiva ventaja de 2-0 en la serie al mejor de siete.
La última jugada reflejó la tenacidad de los Knicks. Jayson Tatum intentó penetrar entre Mitchell Robinson y OG Anunoby, pero terminó atrapado en la línea de fondo sin opciones. Mikal Bridges, quien ya había sellado el primer partido con un robo, volvió a robarle el balón al astro de Boston y lo lanzó hacia adelante para Jalen Brunson, que había convertido los tiros libres definitivos segundos antes. Brunson, en un gesto desafiante, pareció pedir silencio al incrédulo público del TD Garden.
Los Knicks cerraron el partido con una racha de 23-6. Muchos aficionados locales permanecieron en sus asientos después del pitido final, atónitos por el desenlace. En contraste, los seguidores de los Knicks que habían viajado hasta Boston celebraban al grito de "¡Knicks en cuatro!".
El primer partido pudo parecer una anomalía, dado que los Celtics no solo barrieron 4-0 a Nueva York en temporada regular, sino que además lo hicieron con autoridad. Además, Boston había fallado 45 triples, un récord negativo en la NBA, y apenas encestó el 25% de sus intentos desde larga distancia. Incluso el técnico Joe Mazzulla reconoció que la selección de tiro no había sido la mejor.
Sin embargo, tras el segundo partido, fue difícil hablar de casualidad. Una vez más, Boston desperdició una ventaja de 20 puntos en la segunda mitad y repitió su pobre 25% de acierto en triples (10 de 40). Tatum volvió a sufrir, con solo 13 puntos tras lanzar 5 de 19.
En los últimos años, los Celtics habían tenido tropiezos en playoffs, pero siempre habían sabido reponerse. De hecho, hasta este partido, venían de cuatro victorias consecutivas tras una derrota en postemporada. Pero esta vez, con unos Knicks que encontraron la forma de ganar por segunda vez seguida, la historia parece distinta.
“Sabemos la oportunidad que tenemos ahora que volvemos a casa. Solo tenemos que mantener la concentración”, afirmó Brunson tras el triunfo.
Brunson, nombrado Jugador Clutch del Año, volvió a brillar en el cierre, con nueve puntos en el último cuarto, incluidos los seis finales del equipo. Sin embargo, fue Bridges quien mantuvo a flote a los Knicks durante gran parte del periodo final mientras Brunson descansaba. Luego de irse sin puntos y con 0 de 8 en tiros en los tres primeros cuartos, Bridges reaccionó con 14 puntos y 6 de 10 en el último tramo.
El propio Bridges admitió que estuvo atrapado en su propia frustración por su flojo rendimiento ofensivo, pero sus compañeros lo animaron, e incluso le gritaron, para que no dejara de intentarlo. Cameron Payne, suplente de los Knicks, reconoció haber sido uno de los que más insistió en empujarlo desde el banco.
Josh Hart lideró al equipo con 23 puntos, mientras que Karl-Anthony Towns aportó 21 unidades y 17 rebotes. Brunson terminó con 17.
La defensa de Nueva York fue clave, especialmente sobre Tatum y Jaylen Brown, MVP de las últimas Finales, quienes solo acertaron uno de sus nueve lanzamientos en el último cuarto, combinándose para apenas cuatro puntos.
El único acierto de Tatum en ese cuarto parecía destinado a ser el tiro ganador, tras recibir una pantalla alta de Al Horford que confundió a la defensa de los Knicks y le permitió una contundente volcada que encendió el TD Garden con 18 segundos por jugar. Pero, tras el tiempo muerto pedido por Nueva York, Brunson recibió falta con 12.7 segundos restantes y convirtió los tiros libres decisivos.
Sin pedir tiempo, Mazzulla dejó que los Celtics buscaran repetir la jugada anterior, pero esta vez OG Anunoby y Mitchell Robinson la defendieron mejor, cerrando el espacio a Tatum, quien no tuvo más remedio que retroceder y buscar otra opción. Esa secuencia resumió el problema que Boston ha tenido durante toda la serie: la imponente presencia defensiva de Robinson y la capacidad de Nueva York para cerrar el aro en los momentos decisivos.