LeBron James se prepara para afrontar su 23ª temporada en la NBA con el objetivo claro de recuperar al cien por cien su rodilla izquierda antes del inicio del campamento de entrenamiento. El astro de Los Angeles Lakers, de 40 años, sufrió un esguince de ligamento en abril durante el quinto partido de la primera ronda de los playoffs, que terminó con la eliminación de su equipo ante los Minnesota Timberwolves. A pesar de ello, asegura que su rodilla se siente "bien" y que dispone del tiempo necesario para sanar y ponerse a punto.
"Dispongo de mucho tiempo para cuidar mi lesión, mi rodilla, el resto de mi cuerpo y asegurarme de estar lo más cerca posible del 100 por ciento cuando comience el campamento a finales de septiembre", explicó James en una entrevista con The Associated Press.
LeBron tiene una opción de jugador para la próxima temporada valorada en más de 56,2 millones de dólares, reconoce que sus hijos nunca le han presionado para que se retire. "Ellos me dicen: ‘Papá, continúa con tu sueño. Este es tu sueño. Sigue enfocado. Has estado aquí para nosotros todo este tiempo’", comentó. "Cuando tienes ese tipo de apoyo... todo se hace mucho más fácil".
Durante la pasada campaña, LeBron promedió 24.4 puntos, 8.2 asistencias y 7.8 rebotes por partido, siendo elegido una vez más para el equipo All-NBA. Aunque es consciente de que el final de su carrera legendaria se acerca, aún no ha definido cuándo será su adiós definitivo. "En este punto de mi carrera, piensas en cuándo llegará el final. Es algo natural", confesó. "Piensas: ¿es este año? ¿Será el próximo? Esas ideas siempre aparecen en este punto del camino. Pero no le he puesto una fecha o plazo específico. Estoy viendo cómo reacciona mi cuerpo y también mi familia".