La temporada baja de Boston Celtics ha sido dura en la NBA. La franquicia de Massachusetts se vio obligada a traspasar a Jrue Holiday y Kristaps Porzingis por encontrarse en el second apron. Además, tampoco pudieron volver a firmar a Al Horford, que salvo sorpresa se marchará a Golden State Warriors. Por lo que el equipo de Joe Mazzulla necesita un nuevo gran pívot en su plantilla, y Amari Williams es el hombre.
Sin embargo, los Celtics se tomarán las cosas con calma con su jugador. Sabiendo que Jayson Tatum no jugará en toda la temporada por una lesión en el tendón de aquiles, Boston afrontará una temporada de transición en la NBA, y cree que Williams debe empezar formándose en la G League.
Por ese motivo, Boston Celtics ha acordado ya un contrato bidireccional con Amari Williams, que también podrá empezar a tener sus primeros contactos en partidos esporádicos de temporada regular en la NBA.
Williams, de 23 años, fue seleccionado en la posición número 46 del Draft de 2025 tras completar una sólida carrera universitaria. Su trayectoria es peculiar: después de cuatro años en Drexel, decidió trasladarse a Kentucky para disputar su quinta y última temporada, donde demostró que podía competir en un programa de mayor exposición mediática. Allí registró promedios de 10,9 puntos, 8,5 rebotes y 3,2 asistencias en apenas 22,8 minutos por partido, consolidándose como un jugador versátil y con impacto en ambos lados de la cancha.

El británico dejó buenas sensaciones durante la Summer League de Las Vegas, en la que disputó cuatro encuentros con la camiseta de los Celtics. Aunque sus números —6,2 puntos y 5,0 rebotes en 17,6 minutos de media— no deslumbraron, sí dejó ver su capacidad para proteger la pintura, su energía constante en el rebote y su inteligencia en la lectura de juego, cualidades que la gerencia de Boston valora especialmente.
Para los Celtics, este tipo de contratos tiene un doble propósito: asegurar profundidad en el roster sin comprometer demasiado espacio salarial y, al mismo tiempo, dar tiempo de desarrollo a jugadores con potencial. Williams podrá entrenar con el equipo principal, disputar partidos cuando sea requerido y, a la vez, asumir un rol protagonista en la G League, donde tendrá la oportunidad de pulir su ofensiva y adaptarse al ritmo NBA.
El fichaje también encaja con la estrategia a largo plazo del presidente de operaciones Brad Stevens, que en los últimos años ha demostrado un enfoque meticuloso para equilibrar estrellas consolidadas con proyectos jóvenes capaces de crecer en la estructura del equipo.
Para Amari Williams, el reto es claro: aprovechar cada minuto de oportunidad para demostrar que su paso por la segunda ronda del draft no define su techo. La temporada 2025-26 será, por tanto, un examen crucial para el británico y una nueva prueba de la capacidad de Boston por volver a lo más alto de la NBA.