En la última temporada, Cleveland Cavaliers parecía favorito al anillo en la Conferencia Este de la NBA. Tras una Regular Season impecable, sin embargo, cayeron en semis de Conferencia. En el nuevo curso llegarán con la misma ambición y estatus, pero comenzando sin su jugador Max Strus.
El miembro clave de la plantilla de los Cavs se ha sometido a una cirugía para reparar una fractura de Jones (fractura del quinto hueso metatarsiano, el hueso largo en la parte exterior del pie que conecta con el dedo meñique). De esta forma, Max Strus estará de baja de 3 a 4 meses en la NBA.
Si son 3 meses, Strus tan solo se perdería las primeras semanas de competición. La NBA comenzará a inicios del mes de octubre. Eso sí, si se complica, Cleveland Cavaliers echará de menos a su jugador durante bastantes más partidos.
La dolencia se produjo durante un entrenamiento fuera de temporada, y aunque en un principio se intentó explorar tratamientos conservadores, finalmente se optó por la intervención quirúrgica. La fractura de Jones, habitual en deportistas de élite, es conocida por su riesgo de recaídas, de ahí la decisión de actuar con rapidez para asegurar una recuperación completa.

Un papel clave en la rotación de Cleveland
Max Strus disputó 50 partidos el pasado curso con los Cavaliers, aportando 9,4 puntos, 4,3 rebotes y 3,2 asistencias en 25,5 minutos de media. Más allá de las estadísticas, su impacto radicó en su capacidad para abrir la cancha con su tiro exterior y en la versatilidad para defender varias posiciones perimetrales.
Firmado en 2023 con un contrato de cuatro años y 63 millones de dólares, Strus todavía tiene dos temporadas por delante en Cleveland. La inversión reflejó la apuesta de la franquicia por añadir experiencia y tiro en momentos decisivos, y su baja supone un reto inmediato para el técnico y la rotación.