LeBron James apareció en el media day de Los Angeles Lakers con la camiseta dorada número 23, marcando un hito doble en su carrera. A sus 40 años se convertirá en el primer jugador en la historia de la NBA en disputar 23 temporadas, superando el registro de Vince Carter, y lo hará además en el último año de contrato con la franquicia angelina.
El veterano aseguró que su situación contractual no influirá en su rendimiento. “No tendrá ningún impacto. Estoy muy emocionado por los retos y la ilusión de nuestro equipo. Hemos incorporado nuevos jugadores, tenemos otro año de experiencia con el cuerpo técnico y un curso completo con Luka Doncic, además de los compañeros con los que ya llevo tiempo. Así que estoy muy emocionado por eso. Y en este punto de mi carrera no me preocupan los contratos. No me afecta en absoluto. Me siento humilde por seguir teniendo un contrato, por poder seguir jugando al deporte que amo y aprovecharlo al máximo”.
James ejerció su opción de jugador de 52,6 millones de dólares en junio. En ese momento, su agente y director ejecutivo de Klutch Sports, Rich Paul, señaló que su cliente “quiere competir por un campeonato” y que “sabe que los Lakers están construyendo para el futuro”. Paul añadió: “Entendemos la dificultad de ganar ahora mientras se prepara el futuro. Queremos evaluar qué es lo mejor para LeBron en esta etapa de su vida y carrera”.
La pasada temporada los Lakers fueron terceros del Oeste y cayeron en la primera ronda del playoff contra Minnesota Timberwolves en cinco partidos. Doncic fue claro sobre lo que considera un éxito: “Ganar un campeonato. Ese es el objetivo”. James respondió con un enfoque más detallado: “Tenemos que ser minuciosos cada día. La Conferencia Oeste es un campo de batalla. La liga es dura y debemos estar atentos a todo, tanto en ataque como en defensa. Tenemos que exigirnos mutuamente y jugar baloncesto de campeonato todos los días. ¿Eso siempre se traduce en victorias? No. Esto es una liga de victorias y derrotas. A veces juegas bien y no ganas, y otras veces no juegas bien y aun así ganas. Todo forma parte del juego. Pero debemos centrarnos en los detalles, y creo que lo haremos”.
El alero se lesionó en la rodilla izquierda en la eliminación ante Minnesota, y ahora su meta es volver a un estado físico óptimo. “Ese es siempre el reto: ¿cómo puedo tener mi cuerpo lo más cerca posible del 100%? Obviamente, vengo del esguince de ligamento colateral medial el año pasado y el pie me ha dado problemas de vez en cuando en las últimas temporadas. Siempre es un desafío preparar mi cuerpo para rendir a un alto nivel. Todavía estoy en proceso de volver. No estoy donde quiero estar, pero tampoco quiero estarlo en septiembre. Tengo tiempo y estoy deseando completar ese proceso”.

De cara al inicio del campamento, reconoció que podría tener un rol limitado. “Está por verse. Quiero estar en la cancha tanto como sea posible, pero todos sabemos en qué punto estoy y el cuerpo técnico también lo sabe. Es mi temporada número 23. Tengo muchos kilómetros en mi carrera. Entrené en verano, pero mi presencia también es importante. Incluso cuando no esté en la pista, debo estar en sintonía con lo que hacemos para saber en todo momento qué está pasando. Espero con ganas eso también”.
Sobre jugar con su hijo Bryce
Sobre su retiro, James descartó que su decisión dependa de la carrera universitaria de su hijo Bryce. “No estoy esperando a Bryce. Él tiene su propio calendario y yo el mío, y no sé si coinciden”. Y añadió que vigilará su motivación y su cuerpo antes de decidir el final de su trayectoria. “Para mí, lo importante es si sigo entusiasmado con el proceso. ¿Sigo motivado año tras año? Preparar mi cuerpo, mi mente, entrenar… Cuando pierda el amor por el proceso, entonces sabré que ha llegado el final para mí”.