Walker Kessler afrontará el comienzo de la temporada sin un nuevo contrato bajo el brazo. Tal como informó The Athletic, pese a que jugador y franquicia mantuvieron “múltiples reuniones” durante el verano, las negociaciones para una extensión de su contrato de novato no han llegado a buen puerto y no se espera que lo hagan antes del arranque del curso.
El motivo principal parece estar relacionado con la estrategia salarial de Utah. Según las proyecciones, en 2026 el pívot entrará en la agencia libre restringida con un cap hold de 14,9 millones de dólares, una cifra muy baja en comparación con el salario inicial que conllevaría una extensión inmediata. Preservar esa flexibilidad económica de cara al próximo verano es una de las prioridades de la directiva.
Kessler, por su parte, reconoció en el media day que las conversaciones no han ido como esperaba. “No quiero hablar de esto más allá de hoy porque no quiero que sea una distracción para mí ni para mis compañeros durante la temporada”, comentó. Aun así, admitió sentirse “un poco frustrado” por cómo se está desarrollando la situación, aunque evitó profundizar en si el club le ha comunicado que no habrá oferta en firme.
Las palabras de la directiva
El periodista Andy Larsen, de The Salt Lake Tribune, señaló que el entorno del jugador busca un contrato a largo plazo que se acerque o incluso supere las nueve cifras. Desde la gerencia, Austin Ainge, presidente de operaciones de baloncesto, se mostró conciliador: “Somos grandes admiradores de Walker. Hemos hablado con él y con su agente este verano y esperamos tenerlo a largo plazo, ya sea ahora o más adelante”.

De momento, Kessler tendrá que centrarse en lo deportivo. El pívot formado en Auburn y North Carolina cobrará 4,88 millones de dólares en la 2025/26, último año de su actual acuerdo. Pese a la incertidumbre contractual, aseguró sentirse feliz en Utah y motivado para seguir creciendo con los Jazz.