Los Boston Celtics cerraron su penúltimo partido de pretemporada con una victoria ajustada por 110-108 sobre los Toronto Raptors, pero la nota negativa de la noche fue la retirada temprana de Jaylen Brown debido a molestias en el isquiotibial. El escolta abandonó el encuentro en el primer cuarto y no volvió a la cancha, encendiendo las alarmas a pocos días del inicio oficial de la temporada.
Brown, una de las piezas fundamentales en el esquema de Joe Mazzulla, pidió el cambio tras sentir una molestia en la parte posterior de la pierna. Aunque la franquicia no ofreció de inmediato un parte médico detallado, el propio entrenador quiso calmar los temores al término del partido. “Creo que estará bien”, comentó Mazzulla. “Hablé con él después del encuentro. Me dijo que se encontraba bien, pero aún no he recibido una actualización completa.”
El técnico subrayó que la decisión de no devolverlo al juego fue más una medida de precaución que una señal de gravedad. Con el inicio de la temporada regular a la vuelta de la esquina, el cuerpo técnico no quiso correr riesgos innecesarios con una de sus estrellas, que viene de firmar el contrato más alto en la historia de la NBA y se perfila como una pieza clave junto a Jayson Tatum en el intento de los Celtics por volver a las Finales.
Inicio frente a los Sixers
El equipo de Boston abrirá oficialmente su temporada el próximo miércoles frente a los Philadelphia 76ers, en el TD Garden, un duelo que marcará el inicio de una nueva etapa con refuerzos de peso como Jrue Holiday y Kristaps Porzingis. La disponibilidad de Brown será uno de los temas a seguir en los próximos días, aunque desde la organización se transmite optimismo sobre su evolución.
Por ahora, el cuerpo técnico y médico de los Celtics seguirá monitoreando el estado del jugador, con la esperanza de que la molestia no pase de un simple susto propio de la exigencia física de la pretemporada.