En Utah Jazz respiran aliviados. Y, sobre todo, ilusionados. Aunque Ace Bailey llegó al NBA Draft 2025 proyectado para salir entre las dos primeras selecciones, finalmente cayó hasta el quinto puesto, donde la franquicia no dudó ni un segundo en incorporarlo a su proyecto. Hoy, casi un mes y medio después de su debut en la NBA, en Salt Lake City están convencidos de que el inesperado regalo del draft puede convertirse en un pilar fundamental de su reconstrucción.
Según reveló Brian Windhorst, el entusiasmo interno por Bailey es unánime: "Pasé un rato con la gente del Jazz esta semana en Los Ángeles. Estaban entusiasmados con Ace Bailey, de arriba abajo. Elogiaron su inteligencia para el baloncesto. Dijeron que apenas está empezando a trabajar en su físico. Realmente no han hecho mucho al respecto. Están convencidos de la gran suerte que tuvieron de tenerlo en el quinto puesto".
El escenario que llevó a Bailey a caer en el orden del draft no fue casual. De acuerdo con la información previa, su antiguo representante prefería que acabara en Washington Wizards, lo que añadía incertidumbre en torno a su disponibilidad para otros equipos. Aun así, los Jazz no dudaron en apostar por su talento, incluso sabiendo que inicialmente no era su destino preferido.
Windhorst recordó también cómo se vivió internamente la noche de la lotería: "El año pasado fracasaron y luego lo criticaron duramente cuando tuvieron una noche de lotería horrible. Estaban muy contentos de que hubiera caído. Se consideran afortunados".

Primeros pasos como novato
A sus 19 años, Bailey está firmando un inicio prometedor dentro de la rotación de Utah. En 14 partidos con la franquicia, promedia 8.7 puntos, 3.4 rebotes y 1.5 asistencias en 20.3 minutos, cifras sólidas para un jugador que todavía está en plena adaptación a la exigencia física y mental de la liga.
Su elección llegó tras los nombres más esperados de la camada: Cooper Flagg, Dylan Harper, VJ Edgecombe y Kon Knueppel. Pero en Utah están convencidos de que, con tiempo y desarrollo, Bailey puede igualar —o incluso superar— el impacto de varios jugadores seleccionados antes que él.