La última victoria de Houston Rockets vino acompañada de un momento para la historia: Kevin Durant rebasó la barrera de los 31.000 puntos en la NBA, adelantando a Shaquille O’Neal y situándose ahora a las puertas de Wilt Chamberlain en la clasificación histórica de anotadores.
El logro no pasó desapercibido para su joven compañero Amen Thompson, quien se mostró impresionado por el privilegio de presenciar el hito desde dentro.
“Nunca pensé que algún día estaría compartiendo pista con él”, reconoció Thompson tras el encuentro. “Es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Ver cómo sigue sumando a este nivel es increíble”.
Durant se convierte así en apenas el 8º jugador en alcanzar los 31.000 puntos, un récord que consolida aún más su legado en una carrera que parece desafiar el paso del tiempo. Su producción ofensiva continúa siendo una constante para unos Rockets que han encontrado en él el eje que guía su madurez competitiva.

Una oportunidad única en los Rockets
Para Thompson, la experiencia tiene un valor formativo incalculable. La oportunidad de convivir con una superestrella que sigue ampliando su legado sirve como referencia diaria, y en Houston están convencidos de que esa influencia acelerará el desarrollo del núcleo joven.
A medida que Durant escala posiciones en la tabla histórica, también eleva las aspiraciones de un equipo en transición hacia la élite. Si su impacto estadístico sigue acompañado de victorias, los Rockets podrían estar presenciando el inicio de una nueva etapa marcada por la mezcla de juventud y un anotador legendario aún en activo.