El futuro de Steve Kerr al frente de Golden State Warriors ha entrado en un terreno de incertidumbre tras la eliminación en el Play-In. El técnico, uno de los grandes arquitectos de la dinastía reciente de la franquicia, admitió tras la derrota ante Phoenix que necesita tiempo para decidir si continuará en el banquillo.
Kerr no esquivó la realidad después del 111-96 que puso fin a la temporada. “No sé qué va a pasar”, reconoció el entrenador, dejando claro que, aunque mantiene la pasión por el cargo, también es consciente de que “todos estos trabajos tienen fecha de caducidad”. Una reflexión que abre la puerta a un posible cambio de ciclo en la organización.
El técnico explicó que se tomará una o dos semanas antes de sentarse a hablar con el propietario Joe Lacob y el general manager Mike Dunleavy. Sin haber negociado una extensión previamente, Kerr ha preferido aplazar cualquier decisión importante hasta después del desenlace de la temporada.
En sus palabras también hubo espacio para el agradecimiento, consciente de lo que ha significado su etapa en la bahía. Dirigir a jugadores como Stephen Curry o Draymond Green y liderar al grupo en una de las etapas más exitosas de la franquicia forman parte de un legado difícil de igualar. “Puede que continúe. Puede que no. No lo sé”, insistió, subrayando la necesidad de parar antes de tomar una decisión definitiva.

El peso del final de ciclo
La duda sobre su continuidad llega en un contexto de claro desgaste competitivo. Tras los títulos de 2015, 2017, 2018 y 2022, los Warriors han ido perdiendo protagonismo en la lucha por el anillo. El equipo ha encadenado varias temporadas sin pasar de segunda ronda y este curso terminó fuera de playoffs tras caer en el play-in.
Las lesiones también han marcado el rumbo reciente. La baja de Jimmy Butler y los problemas físicos de Curry condicionaron un curso irregular que acabó con un balance negativo y la eliminación temprana.
El vínculo con Curry, clave
Uno de los factores más relevantes en la decisión será su relación con Curry. Kerr fue tajante al asegurar que no contemplaría entrenar a otro equipo en la NBA el próximo año, dejando claro su vínculo con la estrella: no quiere “abandonar” al base. Aun así, también reconoció que la decisión debe ser conjunta y alineada con la dirección del proyecto.
Por su parte, Curry dejó clara su postura: quiere que Kerr continúe, pero entiende que la decisión depende de múltiples factores. El técnico, mientras tanto, se toma un respiro antes de definir si seguirá liderando el banquillo de una de las dinastías más importantes de la historia reciente de la NBA o si ha llegado el momento de cerrar una etapa.