El nuevo dueño de los Lakers se sincera sobre su fallido plan de comprar el Mundial de fútbol
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Antes de convertirse en uno de los nuevos propietarios de Los Angeles Lakers junto a Bob Iger, Josh Kushner y su compañía, Thrive, estuvieron en el centro de otro ambicioso proyecto deportivo que terminó provocando una enorme polémica en el mundo del fútbol.
Kushner estaba llamado a ser uno de los principales inversores en el plan impulsado por el presidente de FIFA, Gianni Infantino, para vender participaciones del Mundial a inversores privados. La iniciativa, bautizada como FIFA Forward Enterprise (FFE), pretendía atraer capital privado al fútbol mundial y redistribuir parte de esos recursos entre las 211 federaciones miembro.
Sin embargo, el proyecto generó una fuerte oposición dentro del fútbol internacional. Diferentes asociaciones miembro criticaron duramente la propuesta, mientras que UEFA llegó a anunciar un boicot y CONCACAF también rechazó públicamente los planes de Infantino. La polémica provocó además nuevas críticas hacia el presidente de FIFA y peticiones para que abandonara su cargo.
Finalmente, FIFA decidió retirar el proyecto. Apenas unas semanas después, Kushner pasó a formar parte del grupo que adquirió Los Angeles Lakers.
Kushner admite que no habría participado de haber conocido la oposición
Hasta ahora, Kushner no había hablado públicamente sobre su participación en la controvertida propuesta. El empresario rompió su silencio este lunes en declaraciones a Axios y reconoció que Thrive no habría entrado en el proyecto si hubiera anticipado la dimensión de la oposición que iba a encontrar.
"El dinero en el fútbol históricamente se ha concentrado en un pequeño grupo de países. La idea detrás de FFE era dirigir más capital y participación de manera equitativa entre los 211 países miembros, proporcionando una inversión significativamente mayor a las naciones menos desarrolladas para desarrollar el talento local, apoyar el fútbol de base, mejorar la experiencia de los aficionados y, en última instancia, hacer crecer el fútbol mundial en todas partes", explicó Kushner.
El empresario defendió que la propuesta no suponía una imposición de FIFA, sino una iniciativa que debía ser sometida a votación por las asociaciones miembro.
"Era una idea sobre la que todas las asociaciones miembro votarían, no una obligación ni una determinación. Aunque defendemos las motivaciones de FFE, no supimos apreciar las dinámicas políticas del fútbol mundial y hasta dónde llegarían algunos", señaló.
Kushner también aseguró que Thrive pretendía actuar como un socio para todas las partes implicadas y lamentó que el proyecto terminara convirtiéndose en una fuente de conflicto.
"Si hubiéramos sabido en qué se iba a convertir todo esto, no nos habríamos involucrado", reconoció.
Kushner mantiene su defensa del proyecto
A pesar del fracaso de la iniciativa y de la reacción que provocó entre las federaciones, Kushner no reniega de la filosofía que estaba detrás de FIFA Forward Enterprise.
"Defendemos las motivaciones de FIFA Forward Enterprise", afirmó el empresario, dejando claro que, en su opinión, el problema no estaba necesariamente en los objetivos del proyecto, sino en no haber calculado correctamente el complejo escenario político del fútbol internacional.
La aventura de FFE terminó así muy lejos de las expectativas iniciales. FIFA descartó la venta de participaciones del Mundial después de la presión de las asociaciones miembro y de las principales estructuras del fútbol, mientras Kushner acabaría poniendo su atención en una operación completamente diferente: la adquisición de los Lakers.
El episodio, sin embargo, vuelve ahora a salir a la luz después de que el nuevo propietario de la franquicia angelina haya explicado por primera vez cuál fue su papel en uno de los proyectos más controvertidos impulsados por Infantino.