Besiktas regresa a Euroliga tras trece años
El Besiktas vuelve a Euroliga después de una ausencia de trece temporadas. El club turco recibe una invitación de un año tras la caída del Mónaco, aprobada por unanimidad en la junta de accionistas. Con nueve fichajes y un bloque de continuidad, el equipo se prepara para un debut exigente en la competición europea más dura.
La última participación del Besiktas en Euroliga data de la temporada 2012-13. Trece años después, el club turco regresa por la puerta que dejó abierta la caída del Mónaco, con una invitación de un año aprobada por unanimidad en la junta de accionistas de la competición. Esta incorporación consolida a Turquía con tres representantes en la máxima competición continental: junto al Fenerbahce y el Anadolu Efes, el Besiktas busca competir en una liga que exige resultados inmediatos y consistencia.
El respaldo deportivo reciente
El Besiktas no llega a Euroliga sin avales. En la pasada EuroCup, el equipo disputó la final, donde cayó ante el JL Bourg francés. Su entrenador, Dusan Alimpijevic, fue elegido mejor técnico de la competición, un premio que ya había ganado en 2022 cuando dirigía al Bursaspor. Este reconocimiento refleja la capacidad del técnico para gestionar recursos limitados y extraer rendimiento en competiciones europeas.
En la liga turca, el Besiktas ha mantenido un nivel consistente. Fue subcampeón nacional en 2025 y durante buena parte del curso anterior lideró la clasificación de forma invicta. Sin embargo, conviene no confundir realidades: una final de EuroCup y una temporada en Euroliga son competiciones distintas, y el salto de exigencia es considerable. Los rivales son de otra dimensión, los partidos se juegan con mayor intensidad defensiva y el margen de error desaparece.
Nueve fichajes para un equipo nuevo
La dirección se refuerza con tres perfiles complementarios. Scottie Wilbekin llega como veterano con amplio recorrido en la competición. Jaylen Nowell, escolta con pasado NBA, aporta experiencia en la élite. David DeJulius, cedido por el UCAM Murcia, fue segundo máximo anotador de la Liga Endesa con 17,5 puntos y entró en el Mejor Quinteto. La operación se cerró tras una disputa contractual entre el jugador y el club murciano, que conserva sus derechos.
En el perímetro, llegan DaQuan Jeffries, Furkan Korkmaz —internacional turco con siete temporadas en Philadelphia— y Metecan Birsen, que cambia de club sin salir de Estambul. En la pintura, tres nombres de peso: Wenyen Gabriel, presentado como ancla defensiva; Eugene Omoruyi, que deja la órbita del Maccabi; y Mady Sissoko, que llega tras una temporada en el Real Madrid en la que apenas tuvo protagonismo.
Nueve incorporaciones representan prácticamente un equipo entero. Esta cifra evidencia una apuesta por la renovación, pero también plantea interrogantes sobre la cohesión y el tiempo de adaptación. El equipo debe ensamblarse mientras compite en la liga más dura de Europa, un escenario donde el arranque suele ser duro y la mejora llega en invierno, si llega.
Continuidad en defensa de la identidad
El bloque de continuidad sostiene la identidad del equipo que llegó a la final continental. Se quedan Devon Dotson y Berk Ugurlu en la dirección, Anthony Brown, Vitto Brown y Conor Morgan en posiciones exteriores e interiores. La pieza clave es Ante Zizic, pívot croata con recorrido NBA y europeo que vuelve a ser la referencia en la zona. Su permanencia es fundamental para mantener una línea de trabajo coherente.
Esta mezcla de caras nuevas y veteranas busca equilibrar ambición con realismo. Los fichajes aportan talento individual, pero los que se quedan proporcionan continuidad táctica y experiencia en el proyecto.
Los retos de una temporada inaugural
Alimpijevic dirige al Besiktas y, desde septiembre de 2025, también a la selección serbia. Es un técnico de prestigio creciente con dos premios de mejor entrenador de la EuroCup, pero compaginar ambas responsabilidades en una temporada de debut en Euroliga es una exigencia notable. La gestión del tiempo y la energía mental será determinante.
El factor invitación añade presión y claridad simultáneamente. La plaza es por un año, lo que significa que el club se juega en esta temporada su continuidad en la competición. No hay proyecto a tres años, hay una oportunidad. Esta realidad puede servir como motivación o como lastre, dependiendo de cómo la gestione el equipo.
Varios de los nuevos fichajes tienen currículum americano pero poca o ninguna experiencia en Euroliga. Gabriel, Nowell, Jeffries y Omoruyi son nombres NBA sin recorrido europeo. Es el tipo de plantilla que puede funcionar muy bien o desmontarse en noviembre, sin término medio.
Pronóstico y debut complicado
El objetivo realista es competir con dignidad y no quedar descolgado, que en una temporada de debut ya es bastante. Los antecedentes de equipos recién llegados por invitación no invitan al optimismo. Sin embargo, el Besiktas tiene algo que otros no tuvieron: un entrenador que sabe exactamente lo que es ganar partidos en Europa con plantillas modestas.
El calendario, eso sí, no le hace ningún favor. Debuta el viernes 25 de septiembre en casa ante el Valencia Basket, subcampeón de la última Final Four. Un rival de máxima exigencia en el primer partido establece un punto de referencia inmediato sobre el nivel real del equipo.
La plantilla está completa con bases y exteriores de calidad, aleros versátiles e interiores con experiencia. David DeJulius, Scottie Wilbekin, Devon Dotson, Berk Ugurlu, Jaylen Nowell y DaQuan Jeffries conforman el perímetro. Anthony Brown, Furkan Korkmaz, Vitto Brown y Metecan Birsen juegan en posiciones intermedias. Eugene Omoruyi, Wenyen Gabriel, Mady Sissoko, Conor Morgan y Ante Zizic cierran la rotación interior. Es una estructura de equipo competitivo, pero el tiempo dirá si la suma de partes funciona bajo presión.