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Efes renueva desde cero tras caída a penúltimo

Raúl González - 15 sept 2026 | 20:09

El Anadolu Efes afronta la temporada 2026-27 tras cerrar la anterior en penúltimo puesto con doce victorias y veintiséis derrotas. Cuatro años separan el bicampeonato de 2022 de esta reconstrucción radical, con Pablo Laso al frente desde el primer día y fichajes de peso como Mike James y Dario Saric.

Efes renueva desde cero tras caída a penúltimo

Desde mayo de 2022 hasta abril de 2026 median cuatro años que resumen el declive del Anadolu Efes en la EuroLeague. Entonces levantaba su segundo título consecutivo en la competición. Ahora cierra una campaña catastrófica en el decimonoveno puesto de veinte, con apenas doce victorias en treinta y ocho jornadas. La distancia no es solo numérica: es estructural, deportiva y, en cierto modo, existencial para una franquicia que decidió no conformarse con el fracaso y optó por la vía más radical: rehacer prácticamente todo.

La temporada pasada fue un desastre desde septiembre. Las lesiones se cebaron con la plantilla desde el inicio. Shane Larkin, PJ Dozier y Georgios Papagiannis cayeron pronto, y el equipo se descolgó enseguida de la competición. A finales de noviembre, con un balance de cinco victorias en catorce partidos, el club destituyó a Igor Kokoskov. La llegada de Pablo Laso en diciembre llegaba tarde: la temporada estaba rota y sin margen real de maniobra. El técnico vitoriano no consiguió enderezarla, y el Efes terminó penúltimo, solo por delante del ASVEL.

Pero el club renovó la confianza en Laso para este curso. Es la primera vez desde que dejó el Real Madrid en 2022 que el vitoriano dirige a un equipo europeo desde el primer día. La diferencia es sustancial: entonces llegó a un proyecto hundido sin tiempo de reacción; ahora ha participado en la confección de la plantilla y dispondrá de una pretemporada completa.

Las salidas: el esqueleto se desmorona

La reconstrucción empieza por una salida simbólica. Shane Larkin, referencia del proyecto desde el título de 2022 y último superviviente de aquel equipo campeón, se marchó al Fenerbahce. Con él se fueron Nick Weiler-Babb al ASVEL, Sehmus Hazer al Galatasaray, Saben Lee al Zalgiris, Vincent Poirier, Roland Smits y Rodrigue Beaubois. Es decir: se ha ido el esqueleto entero del equipo que competía en Europa hace tres años.

La limpieza es tan profunda que apenas quedan referencias del pasado reciente. Solo algunos nombres de continuidad en el exterior y la pintura mantienen cierta conexión con lo anterior, aunque redefinida completamente en su rol y contexto.

Las incorporaciones: Mike James como eje

Siete incorporaciones conforman el nuevo proyecto, y todas ellas giran alrededor de un nombre: Mike James. A sus 35 años, el base estadounidense llega tras cinco temporadas en el Mónaco, donde se convirtió en el jugador con más partidos de Euroliga del club. Lo hace como máximo anotador histórico de la competición, con 5.916 puntos en 362 encuentros. El curso pasado promedió 16,4 puntos, 3,5 rebotes y 6,5 asistencias. Firma por una temporada más otra opcional, lo que sugiere una apuesta con horizonte limitado pero intenso.

No viene solo del Principado. El hundimiento económico del Mónaco también ha traído a Estambul a Matthew Strazel, base francés de 1,84 que aporta velocidad y que fue uno de los mejores generadores de la competición el año pasado. Y en el equipo ya estaba Jordan Loyd, otro exmonegasco que actúa como puente entre el proyecto anterior y el nuevo.

El movimiento más llamativo en el juego interior es Dario Saric. El ala-pívot croata de 2,08 regresa a Europa desde los Denver Nuggets, con un currículum NBA que incluye unas Finales con Philadelphia. Su llegada representa un salto cualitativo en ambición, aunque también en incertidumbre: vuelve a la Euroliga después de ocho temporadas en la NBA, y el encaje de este perfil en el baloncesto europeo no siempre es inmediato.

Le acompaña Bruno Fernando, pívot de 2,08 procedente del Partizan y con pasado en la Liga Endesa, en el Real Madrid. Completan las altas Collin Malcolm, alero de 2,00 que llega del Hapoel Tel Aviv, Santi Yusta, internacional español recién salido de la ventana FIBA con la selección y que deja el Casademont Zaragoza, y el base Fatts Russell.

El bloque de continuidad y los retos clave

El bloque de continuidad tiene más nombres de los que parece. En el exterior se quedan Jordan Loyd, Isaia Cordinier, PJ Dozier y los turcos David Mutaf, Burakcan Yildizli y Erkan Yilmaz. En la pintura continúan Ercan Osmani, Brice Dessert, Georgios Papagiannis y Kai Jones, este último renovado hasta 2028.

El rebote fue el gran problema del curso pasado y la estadística que los analistas señalaron como prioridad desde la llegada de Laso. Con Saric, Fernando, Papagiannis, Dessert, Jones y Osmani, el club ha respondido acumulando centímetros en la pintura. Queda ver si eso se traduce en dominio real del tablero durante treinta y ocho jornadas.

La edad de la dirección es otro factor clave. Mike James tiene 35 años y es la pieza sobre la que se construye el ataque. Es una apuesta con fecha de caducidad evidente, aunque Strazel, de 24, está ahí precisamente para repartir esa carga y tomar el relevo a medio plazo.

La adaptación de Saric también será determinante. Su talento no se discute, pero el encaje de este perfil en el baloncesto europeo no siempre es inmediato. Necesitará tiempo de adaptación que el Efes quizá no tenga si quiere competir desde el inicio.

Laso desde el minuto uno es el factor que más puede cambiar las cosas. El técnico llegó el año pasado a un equipo ya hundido sin posibilidad de intervenir en la confección de la plantilla; ahora ha podido participar activamente en ello. Su historial en la competición —dos títulos y dos premios a mejor entrenador— avala la apuesta, aunque sus dos últimas experiencias, en Bayern y Baskonia, terminaron sin clasificación para playoffs. Es una variable que puede inclinar la balanza hacia la recuperación o ratificar una tendencia de declive.

Pronóstico: del play-in al éxito

El Efes no parte como candidato al título, pero tampoco tiene nada que ver con el equipo del curso pasado. El objetivo razonable es el play-in, y todo lo que sea alcanzar los playoffs debería considerarse un éxito en el primer año de un proyecto construido desde cero. Hay talento suficiente para ganarle a cualquiera una noche. La duda es si hay bloque para sostener treinta y ocho jornadas de competición exigente.

La plantilla está armada para competir, pero también cargada de incógnitas. Mike James aporta experiencia y anotación; Saric, versatilidad defensiva y juego interior; Strazel, velocidad y generación de juego. El reto será que estos elementos funcionen en sintonía bajo la dirección de Laso, quien deberá demostrar que su capacidad de ganar títulos sigue intacta después de dos experiencias fallidas en Europa.