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La Euroliga modifica reglas: fin de la antideportiva

Raúl González - 15 sept 2026 | 20:09

La Euroliga inicia la próxima semana su SuperCup con un reglamento completamente renovado. La competición implementará desde el primer partido los cambios aprobados por la FIBA, con especial énfasis en aclaraciones sobre el contacto al tirador, una de las jugadas más controvertidas del baloncesto.

EuroLeague modifica reglas: fin de la antideportiva

La Euroliga ha anunciado una transformación normativa significativa que entrará en vigor desde la SuperCup de la próxima semana. Aunque la FIBA estableció la fecha del 1 de octubre para la entrada en vigor de sus modificaciones, la competición europea ha decidido adelantar su aplicación desde el primer partido, incorporando además aclaraciones propias que responden a situaciones recurrentes en el juego profesional.

Cuándo comienza el acto de tiro

La definición del inicio del lanzamiento sigue la línea marcada por la FIBA. En un tiro en suspensión o en movimiento, el acto de lanzamiento comienza cuando el jugador mueve los hombros y el balón hacia arriba en dirección al aro. Este movimiento debe producirse obligatoriamente en campo de ataque, estableciendo así un criterio claro y objetivo para los árbitros.

Sin embargo, la Euroliga ha introducido un matiz relevante para las penetraciones, donde el criterio es sustancialmente distinto. En estas situaciones, el acto de tiro comienza generalmente entre la línea de tres puntos y la canasta, desde el momento en que el jugador recoge el balón y continúa el movimiento hasta soltarlo. Esta distinción busca clarificar las dudas que surgían en penetraciones rápidas donde el contacto defensivo es inevitable.

Contacto con el tirador: qué es falta y qué no

Este es el apartado más práctico para los aficionados, puesto que recoge las situaciones que se repiten constantemente en cada encuentro. La Euroliga ha establecido criterios precisos para eliminar ambigüedades que durante años han generado controversia.

El contacto lateral se considerará siempre falta en el suelo, nunca falta de tiro. Esta distinción es crucial: si el jugador no estaba en acción de lanzamiento, no habrá tiros libres otorgados, independientemente de que exista contacto. El defensor puede jugar con cierta libertad en la zona lateral mientras el tirador no haya iniciado su movimiento de lanzamiento.

Respecto al contacto con la mano del tirador al finalizar el movimiento, será legal únicamente si es leve y se produce de forma limpia después de soltar el balón. Cualquier contacto en el lateral de la mano, en la muñeca, en el brazo o en el cuerpo seguirá siendo penalizado como falta. Esta regla mantiene el espíritu de protección al tirador sin permitir defensas excesivamente blandas.

Una novedad importante es el endurecimiento de la penalización cuando el defensor invade el espacio de aterrizaje del tirador. Si el pie del lanzador cae sobre el defensor que ha invadido ese espacio, será sancionado como falta flagrante. Esta medida busca prevenir lesiones graves y desincentivar defensas peligrosas.

Clasificación de faltas técnicas en dos categorías

Las faltas técnicas experimentan una transformación profunda al dividirse en dos grupos con consecuencias completamente distintas. Esta bifurcación responde a la necesidad de diferenciar entre infracciones que afectan la integridad del juego y aquellas que simplemente interrumpen su fluidez.

La categoría 1 agrupa las faltas de respeto hacia árbitros u oponentes, provocaciones al rival, obstrucción deliberada de la visión de un jugador y simulación de falta. Estas infracciones sí computan para la descalificación del jugador, reflejando su naturaleza más grave y su impacto en la disciplina deportiva.

La categoría 2 incluye acciones como impedir o retrasar innecesariamente el juego, colgarse del aro después de un mate e invadir la zona durante un tiro libre. Aunque son penalizadas, estas infracciones no cuentan a efectos de descalificación, reconociendo que su gravedad es menor.

Desaparición de la antideportiva y nuevas figuras

La falta antideportiva desaparece del reglamento de la Euroliga, siendo sustituida por dos figuras distintas aprobadas por la FIBA. Este cambio representa una evolución significativa en la filosofía normativa del baloncesto profesional.

La falta disruptiva cubre el contacto que interrumpe el ritmo del juego y perjudica al rival sin llegar a ser considerado grave. Ejemplos típicos incluyen cortar un contraataque mediante contacto defensivo o detener innecesariamente el reloj al final de un cuarto. Se trata de infracciones que alteran el desarrollo natural del partido pero no constituyen agresiones peligrosas.

La falta flagrante se señalará cuando el contacto no constituya una jugada legítima de baloncesto y sea calificado como imprudente, violento o peligroso. Esta categoría engloba acciones que trascienden los límites aceptables de la defensa agresiva.

El castigo inmediato es idéntico en ambos casos: dos tiros libres y posesión para el equipo ofensivo. Sin embargo, existe una diferencia crucial en las consecuencias a largo plazo. Solo la falta flagrante cuenta a efectos de descalificación, mientras que la disruptiva, aunque penalizada en el momento, no acumula hacia la expulsión del jugador.

Criterios de descalificación bajo el nuevo reglamento

Los criterios para la descalificación de jugadores se han reformulado para adaptarse a la nueva estructura de faltas. Un jugador quedará descalificado en tres supuestos: por acumular dos técnicas de categoría 1, por cometer dos faltas flagrantes, o por una combinación de una técnica de categoría 1 más una falta flagrante.

Para los entrenadores, la descalificación se produce por dos técnicas de categoría 1 propias o si su banquillo acumula tres técnicas de esa misma categoría. Esta norma busca responsabilizar a los técnicos por la conducta disciplinaria de sus equipos, incentivando una gestión más rigurosa del comportamiento en el banquillo.

Estas modificaciones representan un esfuerzo coordinado entre la FIBA y la Euroliga por clarificar situaciones históricamente ambiguas y mejorar la calidad del espectáculo. El énfasis en el contacto al tirador responde a las demandas de jugadores, técnicos y aficionados por criterios más consistentes y predecibles. La próxima SuperCup será el primer escenario donde estos cambios demostrarán su efectividad en la práctica.