Las razones por las que los San Antonio Spurs meten miedo a toda la NBA
La temporada pasada, la franquicia texana dio un grandísimo salto de calidad llegando a las Finales y se espera que sigan mejorando
Los San Antonio Spurs afrontaron la temporada pasada con la intención de dar un paso adelante. Lo que ocurrió, sin embargo, fue mucho más allá de cualquier expectativa: un equipo que había ganado 34 partidos en la campaña 2024-25 se disparó hasta las 62 victorias, alcanzó las Finales de la NBA y se consolidó como uno de los principales aspirantes jóvenes de la competición.
El campeonato acabó escapándose, pero el balance de la temporada deja una perspectiva especialmente optimista de cara a la campaña 2026-27. El motivo es tan sencillo como significativo: las principales piezas de los Spurs todavía son extremadamente jóvenes.
Un núcleo que todavía está lejos de su plenitud
Victor Wembanyama tiene solo 22 años. Stephon Castle, 21. Dylan Harper, 20. La mayoría de las franquicias estaría encantada de contar con un jugador llamado a ser una pieza franquicia a esas edades. San Antonio dispone de tres.
Esa circunstancia cambia por completo la manera de interpretar tanto el presente como el futuro de los Spurs.
Todo comienza con Wembanyama, que ya se ha consolidado como uno de los jugadores más dominantes de la NBA en ambos lados de la cancha. La estrella de 2,21 metros promedió 24,3 puntos, 11,0 rebotes y 3,8 tapones durante la temporada 2024-25, liderando la liga en esta última estadística, antes de que la franquicia construyera a su alrededor un equipo aspirante al título.
Su combinación de protección del aro, capacidad de tiro y visión de juego no encuentra un precedente comparable en lo que la liga ha visto durante los últimos años.
Y lo más llamativo es que Wembanyama todavía está lejos de la edad en la que la mayoría de las superestrellas alcanza su apogeo. La historia indica que los pívots de élite suelen vivir sus mejores temporadas entre mediados y finales de la veintena. Si esa tendencia se mantiene, los Spurs todavía podrían no haber visto la mejor versión del francés.
Castle y Harper completan un núcleo excepcionalmente joven
La situación de Stephon Castle y Dylan Harper no hace más que reforzar esa perspectiva.
Castle, elegido Novato del Año en la temporada 2024-25, se convirtió rápidamente en el complemento ideal para Wembanyama en el perímetro. Su versatilidad, su defensa y su capacidad para influir en los partidos de distintas maneras contribuyeron a transformar a San Antonio de un equipo joven y prometedor en un aspirante legítimo al campeonato.
La exestrella de UConn demostró además sentirse cómoda en situaciones de máxima presión pese a tener únicamente 21 años.
Harper, por su parte, ofreció durante su temporada de novato una primera muestra de lo que los Spurs pueden llegar a ser en los próximos años. En las Finales de la Conferencia Oeste protagonizó actuaciones que desafiaron cualquier expectativa asociada a su corta edad.
En una victoria memorable frente a Oklahoma City, el jugador de 20 años terminó con 24 puntos, 11 rebotes, seis asistencias y siete robos, asumiendo un papel de mayor protagonismo. Su serenidad durante la postemporada volvió a poner de manifiesto las razones por las que San Antonio consideró que tenía demasiado talento como para dejarlo escapar con la segunda elección general del draft.
El reto de dejar de ser la sorpresa
Los Spurs ya no afrontan la próxima temporada como la sorpresa emergente de la NBA. Después de ganar 62 partidos y alcanzar las Finales, San Antonio tendrá una diana en la espalda.
Cada rival afrontará el duelo contra los Spurs como una prueba de nivel, mientras que el margen de error será mucho menor que hace un año.
Además, siguen existiendo cuestiones deportivas que la franquicia deberá resolver. Dylan Harper cuenta con un talento inmenso, pero integrar a un base de 20 años en una plantilla cuyo objetivo es competir por el campeonato rara vez resulta un proceso sencillo.
San Antonio tendrá que encontrar el equilibrio entre continuar desarrollando a sus jóvenes jugadores y, al mismo tiempo, mantener la urgencia necesaria para luchar por el título.
La gestión del perímetro, otro desafío
La distribución de responsabilidades entre los exteriores será otro de los aspectos que habrá que seguir de cerca.
De'Aaron Fox, Stephon Castle y Dylan Harper necesitan disponer de oportunidades importantes para manejar el balón, y administrar esas funciones será uno de los grandes retos para el entrenador Mitch Johnson.
Encontrar el equilibrio adecuado entre los tres podría determinar si el ataque de San Antonio es capaz de alcanzar un nuevo nivel.
La salud de Wembanyama, una variable decisiva
La salud también tendrá un peso fundamental.
Wembanyama ya ha sufrido lesiones y diferentes contratiempos físicos en las primeras etapas de su carrera, por lo que su disponibilidad se convierte en una de las variables más importantes para la franquicia.
Los Spurs han incrementado la profundidad de su plantilla, pero ningún aspirante al campeonato puede sustituir por completo a un jugador de su calibre.
La juventud, además, representa una enorme ventaja, aunque también puede traer consigo los problemas propios de un proceso de crecimiento. Los equipos campeones suelen tener que superar aprendizajes difíciles antes de alcanzar definitivamente el éxito.
San Antonio llega así a la temporada 2026-27 después de haber acelerado de manera espectacular su proceso competitivo. Y, pese a que el campeonato no llegó, la juventud de Wembanyama, Castle y Harper abre la puerta a que todavía quede margen para seguir creciendo.