Embiid rechaza los sacrificios en unos Sixers repletos de estrellas: "Nadie tiene que dar un paso atrás"
El pívot de Philadelphia defiende que cada jugador explote sus virtudes para que el equipo funcione
Los Philadelphia 76ers afrontan la temporada 2026/27 con una plantilla repleta de estrellas y el reto de conseguir que todas sus piezas encajen sobre la pista. Sin embargo, Joel Embiid tiene claro que el éxito del equipo no debe construirse a costa de que sus principales figuras renuncien a su protagonismo. El pívot rechazó la idea de que alguno de sus compañeros tenga que sacrificarse para que el proyecto funcione.
"Estoy en contra del concepto de sacrificarse. Creo que, como expliqué, tienes que hacer lo que mejor sabes hacer y nosotros te vamos a apoyar. No creo que nadie tenga que dar un paso atrás", afirmó Embiid después del último encuentro de pretemporada.
El mensaje del interior llega en un momento en el que Philadelphia necesita encontrar el equilibrio entre sus principales referentes. La convivencia de varias estrellas obliga a Nick Nurse a encontrar fórmulas para repartir responsabilidades, mantener el ritmo ofensivo y evitar que la acumulación de talento termine convirtiéndose en un problema de encaje.
Embiid responde con una actuación dominante
La última prueba antes del inicio de la temporada regular permitió observar durante más tiempo a buena parte de los principales jugadores de los Sixers. Aunque VJ Edgecombe no participó por precaución, el resto de los titulares disponibles acumuló sus mayores registros de minutos de toda la pretemporada y permaneció en pista durante buena parte de la segunda mitad.
Embiid fue uno de los grandes protagonistas del encuentro frente a los Boston Celtics, que terminaron imponiéndose por 125-120. El pívot respondió con 27 puntos, ocho rebotes y cinco asistencias, dejando atrás las dificultades que había experimentado en su anterior aparición contra los Brooklyn Nets, cuando se quedó en seis puntos y cometió ocho pérdidas de balón.
Su actuación incluyó, además, una de las acciones más celebradas de la noche. Durante el tercer cuarto, Embiid culminó una jugada con un contundente mate que levantó al público del Xfinity Mobile Arena y alimentó el entusiasmo alrededor del nuevo proyecto de Philadelphia.
"Es bueno volver a machacar. Pensaba que nunca volvería a hacerlo. Supongo que no sé qué pasó. Fue como si me hubiera poseído algo", comentó entre sonrisas el jugador, sorprendido por la contundencia de su propia acción.
Más allá de las sensaciones individuales, su rendimiento ofreció motivos para el optimismo. Embiid demostró que puede tener un impacto importante en diferentes facetas del juego, aunque el verdadero desafío será mantener esa aportación dentro de un equipo que todavía está construyendo sus automatismos.
Brown y LeBron reconocen que todavía falta química
La derrota ante Boston también dejó al descubierto los problemas colectivos de los Sixers. Pese a enfrentarse a un equipo formado por jugadores suplentes de los Celtics, Philadelphia no terminó de encontrar fluidez y mostró dificultades para coordinar sus movimientos ofensivos.
Jaylen Brown señaló especialmente los problemas de colocación y espaciado sobre la pista, una cuestión que contribuyó a las pérdidas de balón y que el equipo deberá corregir antes de que comience la competición oficial.
"Todavía no estamos donde queremos estar. Es parte del proceso de conocernos, de reunir a un grupo nuevo de jugadores con estilos diferentes. Simplemente tenemos que seguir mejorando cada día", explicó Brown.
LeBron James compartió ese diagnóstico, aunque no mostró preocupación por la posibilidad de que el equipo termine encontrando su identidad. El alero considera normal que un conjunto con tantas novedades necesite tiempo para alcanzar su mejor versión.
"Estamos llegando. Llevamos un par de semanas, así que todavía estamos trabajando en nuestro ritmo y corrigiendo pequeños detalles. No va a ser perfecto", señaló James.
Las palabras de ambos reflejan que el vestuario es consciente de las dificultades que supone construir una estructura competitiva con tantas piezas importantes. La calidad individual puede resolver partidos, pero los Sixers necesitarán mejorar la circulación del balón, reducir las pérdidas y encontrar una distribución de responsabilidades que permita aprovechar sus recursos.
Los Knicks, primer examen de la temporada
Philadelphia comenzará la temporada regular el martes frente a los New York Knicks, un encuentro que servirá para comprobar cuánto ha avanzado el equipo después de las pruebas de pretemporada.
La prioridad de Nick Nurse será conseguir que sus principales jugadores encuentren espacios para desarrollar sus fortalezas sin perjudicar el funcionamiento colectivo. En ese contexto, la postura de Embiid marca una línea de actuación: el objetivo no debe ser que las estrellas renuncien a su juego, sino que aprendan a complementarse.
Los Sixers cuentan con argumentos individuales para aspirar a competir al máximo nivel, pero la derrota contra Boston recordó que el talento por sí solo no garantiza el éxito. La temporada empieza con una cuestión pendiente: transformar una plantilla llena de nombres importantes en un equipo capaz de funcionar como una unidad.