Los Warriors se quedan sin respuestas con Kristaps Porzingis: su futuro, en el aire
Las incógnitas en torno al estado de salud de Kristaps Porzingis siguen creciendo y una sensación de grave problema se respira en torno a Golden State Warriors.
Los Golden State Warriors empiezan a asumir que tendrán que encontrar soluciones sin Kristaps Porzingis. El pívot letón continúa apartado del equipo por un problema de salud y no hay una fecha prevista para su regreso. La situación preocupa cada vez más a la franquicia, que apostó por él durante el verano y ahora estudia cómo aprovechar su contrato para reforzar la plantilla. Mientras tanto, Stephen Curry y Draymond Green intentan sostener a un equipo que necesita encontrar respuestas en la pintura.
Kristaps Porzingis, un problema cada vez mayor para los Warriors
La ausencia de Porzingis se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza de Golden State. El interior se apartó del equipo en vísperas del comienzo de la pretemporada para tratar un problema de salud de carácter privado y, desde entonces, no ha regresado a las instalaciones. La franquicia ha pasado de considerarlo baja por enfermedad a catalogarlo como un jugador que no está con el equipo.
El entrenador Steve Kerr apenas ha ofrecido novedades sobre su situación. La comunicación con el jugador está en manos del general manager, Mike Dunleavy, y del responsable médico de la organización, Rick Celebrini. Según fuentes citadas por ESPN, dentro de los Warriors existe un notable pesimismo sobre la posibilidad de que Porzingis vuelva a jugar con el equipo.
La preocupación no es únicamente deportiva. Golden State apostó por el pívot con una extensión de contrato de dos temporadas y 40 millones de dólares, pese a sus problemas físicos y a que se había perdido 90 partidos durante las dos campañas anteriores. La franquicia incluyó ciertas garantías para protegerse del riesgo: solo 3 millones de dólares de su salario de la segunda temporada están garantizados.
La inversión parecía tener sentido después de que Porzingis disputara 15 de los últimos 20 encuentros del equipo la pasada temporada, con unos promedios de 16,1 puntos, 5,3 rebotes y 1,1 tapones. Sin embargo, su ausencia actual ha cambiado por completo los planes.
Draymond Green, obligado a ejercer de pívot
La falta de un interior de garantías está teniendo consecuencias inmediatas. Draymond Green, de 36 años, comenzó la temporada como pívot titular, pese al desgaste físico que supone desempeñar esa función a estas alturas de su carrera. Al Horford, por su parte, está limitado a unos 20 minutos por partido y no puede disputar encuentros en noches consecutivas.
La situación quedó especialmente expuesta ante los Memphis Grizzlies. Green tuvo que enfrentarse a Zach Edey, de 2,24 metros, en los instantes decisivos y no pudo impedir que los Warriors perdieran el control del rebote defensivo. Golden State desperdició una ventaja de 12 puntos y comenzó la temporada con dos derrotas consecutivas.
Cuando le preguntaron por las alternativas del equipo en el puesto de pívot, Green resumió la situación con una respuesta contundente: tenemos lo que tenemos y debemos arreglárnoslas con ello.
El panorama, no obstante, ha mejorado parcialmente gracias a Yaxel Lendeborg. El joven alero firmó 31 puntos, 12 rebotes y seis asistencias en la victoria frente a Denver, ofreciendo a Kerr la posibilidad de utilizar quintetos más altos sin depender exclusivamente de Green en la pintura. Graham Ike, un pívot con contrato dual procedente de Gonzaga, también ha tenido oportunidades, mientras que Charles Bassey aporta otra alternativa desde el banquillo.
¿Qué opciones tienen los Warriors con Porzingis?
La principal vía que contempla la franquicia es aprovechar el contrato de Porzingis en el mercado de traspasos. Su salario expirante de 20 millones de dólares puede resultar atractivo para algún equipo interesado en obtener flexibilidad financiera, especialmente si el jugador acepta una rescisión de contrato que reduzca la cantidad pendiente de cobrar.
Golden State ya ha sondeado el mercado, aunque octubre suele ser un periodo de escasa actividad y no abundan los equipos dispuestos a desprenderse de un jugador útil a cambio de activos menores. Por ello, la dirección deportiva parece dispuesta a tener paciencia y esperar a que aparezcan mejores oportunidades.
Otra posibilidad sería intentar invalidar el contrato alegando que el jugador no está prestando sus servicios, una opción compleja que podría generar importantes complicaciones. Porzingis también podría facilitar una salida si aceptara devolver una parte sustancial de su salario, pero no existe ninguna garantía de que eso vaya a suceder.
Mientras se resuelve el caso, los Warriors deben encontrar una solución deportiva sin contar con el pívot por el que apostaron en verano. La energía de sus jóvenes y la capacidad de Curry para sostener al equipo ofrecen motivos para el optimismo, pero la pintura sigue siendo una incógnita. Y cuanto más se prolongue la ausencia de Porzingis, más difícil será mantener intactas las aspiraciones de Golden State.