El Real Madrid es una de las grandes potencias del baloncesto europeo, tanto por su palmarés como por su peso institucional. Su influencia va mucho más allá de la pista y eso explica que haya tomado una decisión que puede marcar un antes y un después en el deporte continental: formar parte del proyecto NBA Europe y abandonar la Euroliga. Un movimiento histórico que abre muchas preguntas sobre el futuro inmediato del club blanco y del propio baloncesto europeo.
Detrás de este giro estratégico está la apuesta de la NBA por crear una competición estable en Europa, inspirada en su modelo de franquicias. El Real Madrid sería uno de los 12 clubes fundadores de esta nueva liga, un rol central dentro de una iniciativa que pretende redefinir el mapa del básquet internacional. Según las estimaciones que maneja la propia NBA, cada franquicia podría alcanzar un valor cercano a los 1.000 millones de dólares en un plazo de cinco o seis años, lo que da una idea clara de la dimensión económica del proyecto.
Real Madrid y el escenario de transición
La salida de la Euroliga no sería inmediata hacia la nueva competición. En principio, el Real Madrid no podría disputar la Euroleague en la temporada previa al inicio de la NBA Europe. La alternativa que se maneja para ese período intermedio sería la participación en una competición bajo el paraguas de FIBA, como la Basketball Champions League, a modo de puente hasta la puesta en marcha definitiva del nuevo torneo, prevista para la temporada 2027-2028.
Aunque la NBA ha ido desvelando poco a poco las líneas generales de su plan, todavía quedan muchos aspectos por definir. Esa falta de concreción explica la prudencia de algunos clubes europeos a la hora de comprometerse de forma definitiva. Aun así, el calendario apunta a octubre de 2027 como el momento elegido para el lanzamiento oficial de la NBA Europe.
Formato, equipos y el debate de los mercados
La estructura de la nueva liga tampoco está completamente cerrada. La idea inicial es que arranque con 16 equipos, de los cuales 12 tendrían plaza fija como franquicias fundadoras. Las cuatro restantes se adjudicarían por méritos deportivos, a través de un sistema de clasificación ligado tanto a la Basketball Champions League como a las ligas nacionales.
En cuanto a las sedes, la NBA ya ha señalado cuáles serían los principales mercados estratégicos. En el Reino Unido se contemplan Londres y Mánchester; en Francia, París y Lyon; en España, Madrid y Barcelona; en Alemania, Berlín y Múnich; además de ciudades como Atenas y Estambul. Este enfoque, centrado en grandes núcleos urbanos y mercados globales, ha abierto un debate importante, ya que podría dejar fuera a plazas históricas del baloncesto europeo como Kaunas o Belgrado y modificar rivalidades tradicionales al limitar la presencia a un solo equipo por ciudad clave.