Shengelia invierte en Ball inn: más allá del baloncesto profesional
Tornike Shengelia, alero que milita en Dubái tras su paso por el Barcelona, se une a Ball inn como inversor estratégico y embajador activo. El jugador busca impulsar oportunidades para el baloncesto amateur y conectar a la comunidad de aficionados mediante una plataforma digital y espacios de juego accesibles.
Tornike Shengelia ha decidido trascender su carrera como profesional del baloncesto. El alero, actualmente en Dubái, se ha incorporado a Ball inn, empresa barcelonesa especializada en eventos de baloncesto callejero, no como mero embajador sino como inversor estratégico con participación directa en las decisiones deportivas. Su apuesta responde a una convicción personal: existe una brecha evidente entre el baloncesto profesional consolidado en Europa y las posibilidades reales para quienes desean competir sin vincularse a un club formal.
Un proyecto que nace de una carencia real
Ball inn comenzó organizando eventos de baloncesto callejero que fusionan la competición con música, arte y elementos propios de la cultura urbana del deporte. La compañía tiene planes ambiciosos: desarrollar una plataforma digital para conectar jugadores, organizadores y espacios disponibles, así como crear complejos deportivos integrales con pistas, instalaciones de entrenamiento y zonas de socialización.
Michiel «Mike» Puelinckx, fundador y director ejecutivo, explica el origen del proyecto con claridad: «La razón fundamental por la que creamos Ball inn fue generar mejores oportunidades para que los jugadores de baloncesto amateur puedan competir y conectar entre sí. Si no quieres comprometerte a jugar en un club, puede resultar sorprendentemente difícil encontrar partidos de calidad, una competición constante y gente con quien jugar». La realidad es que muchos aficionados pierden el interés no porque dejen de amar el deporte, sino porque resulta demasiado complicado jugar con regularidad fuera de estructuras formales.
La visión de Shengelia: participación activa, no solo promoción
Lo que distingue la incorporación de Shengelia es su rechazo explícito a ser un simple rostro publicitario. «No quería ser simplemente un embajador que promociona algo; quería participar en la toma de decisiones en lo que respecta al baloncesto», afirma el jugador. «Gracias a mi experiencia, mis conocimientos y mi red de contactos en este deporte, creo que mis aportaciones pueden ayudar a que Ball inn crezca tanto y tan rápido como sea posible».
El alero diagnostica con precisión el problema europeo: mientras que el continente alberga algunos de los mejores entrenadores, jugadores y clubes del mundo —lo que garantiza solidez en el ámbito profesional—, existe una carencia significativa en la dimensión cultural. «En ciudades como Barcelona, me encantaría ver más lugares donde la gente pueda jugar, competir, relacionarse y sentirse parte de una comunidad». Esta observación refleja su comprensión de que el baloncesto trasciende la competición: es espacio de encuentro, identidad y pertenencia.
Raíces familiares en la cancha
La implicación de Shengelia en Ball inn no es casual. Su conexión con el baloncesto comenzó en su entorno familiar y se forjó en canchas al aire libre. «El baloncesto está en mi ADN. Mis padres jugaban ambos, y se conocieron precisamente jugando al baloncesto. Desde que tengo uso de razón, he tenido un balón naranja en mis manos: en casa, en la calle, e incluso llevándolo al colegio».
Sus primeras inspiraciones llegaban de fuentes inesperadas. Sin acceso a ordenador ni internet en casa, Shengelia aprovechaba cada oportunidad para acceder a cibercafés y visualizar vídeos de AND1, la legendaria compañía de baloncesto callejero. «Memorizaba los movimientos y luego los ponía en práctica cuando jugaba, tanto en la calle como en pista cubierta». Estas experiencias le inculcaron lecciones que van más allá de la técnica individual: «El baloncesto callejero te enseña a ser resiliente y duro, pero también creativo y libre. Nadie detiene el partido para explicarte nada; tienes que aprender por tu cuenta».
De soñadores a personas de acción: el mensaje de Shengelia
Con esta trayectoria, Shengelia se dirige a los jugadores jóvenes con un mensaje pragmático: «Hay que pasar de ser soñadores a ser personas de acción. Tener un sueño está muy bien, pero hace falta trazar un plan y trabajar en él». Sin embargo, reconoce que el camino no es lineal ni motivador en todo momento.
La disciplina emerge como el pilar fundamental de su filosofía deportiva. «Se suele decir que hay que amar el deporte, estar motivado y sentirse inspirado; pero son solo sentimientos, y los sentimientos van y vienen. Al principio, tienes que enamorarte del juego, pero habrá momentos en los que te sientas frustrado y la motivación brille por su ausencia. Por eso, yo siempre hago mucho hincapié en la disciplina». Este enfoque refleja la madurez de alguien que ha transitado desde las canchas callejeras hasta la élite profesional.
Más allá de la cancha: responsabilidad generacional
La implicación de Shengelia en iniciativas como Ball inn complementa su rol como presidente de la Asociación de Jugadores de la Euroliga. Ambas responsabilidades responden a una convicción común: invertir en oportunidades para las próximas generaciones. «La mayor parte de los beneficios no serán para nosotros, sino para las próximas generaciones. Pero seguimos adelante con toda nuestra energía, tratando de construir algo especial e importante para ellos, y me siento muy orgulloso de ello».
Puelinckx valora especialmente esta disposición a participar activamente. «Toko no quería ser simplemente un nombre en un cartel, y precisamente por eso es el socio ideal para nosotros. Él aporta experiencia, su red de contactos y la perspectiva de un jugador a las decisiones que tomamos en el ámbito deportivo». Esta colaboración ejemplifica cómo los profesionales consolidados pueden contribuir al desarrollo del ecosistema deportivo más allá de su desempeño individual en competiciones.
La apuesta de Shengelia por Ball inn representa un modelo diferente: el del deportista que entiende que su influencia y conocimiento pueden transformar la accesibilidad y la experiencia del baloncesto para miles de aficionados. En un contexto donde el baloncesto profesional europeo goza de excelente salud, iniciativas como esta cierren la brecha entre la élite y la base, garantizando que el deporte siga siendo vivo, inclusivo y significativo para quienes lo practican sin aspirar necesariamente a los reflectores de la profesionalidad.