El campeón de la NBA está irreconocible: los Knicks, últimos en ataque
La derrota por 98-93 frente a Philadelphia 76ers en la NBA Cup volvió a dejar al descubierto los problemas ofensivos del equipo de Mike Brown, que presenta un balance de 2-4 después de seis partidos
New York Knicks continúa sin ofrecer la regularidad que se espera de uno de los principales aspirantes de la Conferencia Este. La derrota por 98-93 frente a Philadelphia 76ers en la NBA Cup volvió a dejar al descubierto los problemas ofensivos del equipo de Mike Brown, que presenta un balance de 2-4 después de seis partidos. Aunque Nueva York volvió a protagonizar una reacción en la segunda mitad, como ya había sucedido en otros encuentros de este comienzo de temporada, esta vez no encontró la manera de completar la remontada.
El encuentro confirmó una tendencia que empieza a repetirse demasiado: los Knicks necesitan reaccionar después de comenzar mal los partidos y, aunque en ocasiones consiguen recuperar terreno, no siempre tienen suficiente capacidad para culminar el esfuerzo. Ante Filadelfia llegaron a estar 14 puntos por debajo, consiguieron ponerse por delante durante el tercer cuarto, pero terminaron cediendo ante las acciones decisivas de LeBron James y Tyrese Maxey.
La derrota también frenó la dinámica positiva que había dejado las dos victorias consecutivas frente a Detroit y Chicago. Aquellos resultados habían ofrecido cierto alivio, pero no habían solucionado las dificultades para mover el balón, generar buenos lanzamientos y encontrar continuidad ofensiva.
Mike Brown pide menos precipitación y más juego colectivo
El entrenador de los Knicks, Mike Brown, identificó uno de los principales problemas de su equipo después del encuentro. A su juicio, Nueva York está intentando resolver demasiadas posesiones con acciones individuales o buscando jugadas demasiado ambiciosas, en lugar de construir ataques más sencillos y aprovechar las oportunidades disponibles.
«Intentamos hacer un "jonrón" cada vez que tenemos el balón», comentó Brown. «Tenemos que conformarnos con conectar "sencillos"».
Las estadísticas respaldan la preocupación del técnico. Los Knicks solamente cometieron 14 pérdidas de balón contra Filadelfia, pero su porcentaje de acierto fue demasiado bajo: un 40,7 % en tiros de campo y un 31,7 % desde la línea de tres puntos.
El problema no es exclusivo de este encuentro. En sus tres derrotas anteriores, Nueva York había registrado un 40,8 % en tiros de campo y un 32,4 % en triples. Según los datos proporcionados, esas cifras situaban al equipo en el último puesto de la NBA tanto en eficiencia ofensiva como en anotación total.
| Estadística | Knicks ante Philadelphia | Promedio en sus 3 derrotas anteriores |
|---|---|---|
| Acierto en tiros de campo | 40,7 % | 40,8 % |
| Acierto en triples | 31,7 % | 32,4 % |
| Pérdidas de balón | 14 | — |
| Balance de temporada | 2-4 | — |
La falta de fluidez también está afectando a algunos jugadores importantes. Mikal Bridges continúa sin encontrar su ritmo, mientras que el equipo tiene dificultades para generar ventajas ofensivas de manera consistente. Enfrente, los 76ers mostraron una estructura mucho más sólida, con sus cinco titulares aportando recursos para atacar y mantener la presión sobre la defensa neoyorquina.
Jalen Brunson reconoció que el problema no está tanto en desconocer lo que deben hacer como en conseguir aplicarlo desde el primer minuto.
«A veces también nos mostramos dubitativos, queriendo hacer siempre la jugada correcta», señaló el base. «Sabemos lo que tenemos que hacer; el reto es empezar los partidos de esa manera. Ese debe ser nuestro principal punto de atención de cara al futuro».
Otra remontada que se queda a medias ante LeBron James y Maxey
El desarrollo del encuentro frente a Filadelfia volvió a recordar a otros partidos de este inicio de temporada. Los Knicks comenzaron con dificultades, llegaron a encontrarse 14 puntos por detrás al comienzo del tercer cuarto y tuvieron que aumentar considerablemente su intensidad para regresar al partido.
La reacción llegó a colocarles por delante en el marcador. Un complicado triple desde la esquina de Brunson, cuando quedaban 1 minuto y 32 segundos del tercer periodo, permitió a Nueva York tomar una ventaja de un punto. Sin embargo, los Sixers respondieron inmediatamente y no dejaron que su rival consolidara el impulso.
LeBron James anotó un lanzamiento en suspensión hacia atrás para recuperar el control del encuentro, mientras que VJ Edgecombe añadió un triple lejano que volvió a ampliar la diferencia. En el tramo decisivo, James y Maxey terminaron de frenar los intentos de remontada de los Knicks.
El equipo de Filadelfia había llegado al encuentro con una motivación especial para imponerse en el partido correspondiente al Grupo B de la NBA Cup. También se trataba de la revancha del duelo inaugural de la temporada, que los Sixers habían ganado la semana anterior.
La ausencia de Jaylen Brown, que no pudo jugar por una lesión de rodilla, tampoco impidió que Filadelfia mostrara más energía y continuidad que Nueva York. Maxey atacó constantemente el aro y aprovechó las dificultades defensivas de los Knicks, mientras que el ataque visitante solo consiguió encontrar soluciones durante determinados momentos.
La NBA Cup no distrae a Mike Brown: el objetivo es corregir los problemas
El enfrentamiento tenía un interés añadido por la situación de ambos equipos en la Conferencia Este. Tanto Knicks como 76ers figuran entre los aspirantes a competir por los primeros puestos, y el contexto de la NBA Cup elevaba todavía más la intensidad del partido, pese a disputarse a finales de octubre.
Nueva York conquistó este torneo el año pasado y sus jugadores habían destacado que aquella experiencia contribuyó a unir al grupo durante el resto de la temporada y en los playoffs. Sin embargo, Brown no quiso utilizar la competición como un factor especial para explicar la importancia del encuentro.
«Para mí, no», respondió cuando le preguntaron si el partido tenía un significado diferente por tratarse de la NBA Cup. «Es el próximo rival, y ese es el partido más importante. No me importa si es Philly, Boston o Charlotte; lo importante es jugar de la manera correcta».
Karl-Anthony Towns, que terminó con 22 puntos y 12 rebotes, también reconoció que el equipo tuvo dificultades para encontrar energía durante el encuentro. El pívot comparó las sensaciones con las de un equipo que está llegando al final de una larga gira como visitante.
«Hoy nos hemos sentido como un equipo que está al final de una gira de partidos fuera de casa», comentó Towns. «Creo que en el último cuarto hicimos un gran trabajo encontrando ese ritmo, logrando salir de las arenas movedizas y poniendo finalmente la maquinaria en marcha».
Sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente para conseguir otra remontada. «Te encuentras en una situación en la que necesitas hacer algo de magia, y hoy simplemente no tuvimos la suficiente para remontar y ganar el partido».
Los Knicks se marchan así de Filadelfia con una nueva derrota y más preguntas sobre su funcionamiento ofensivo. El balance de 2-4 no define por sí solo las aspiraciones de un equipo que mantiene talento suficiente para competir en el Este, pero la repetición de los mismos problemas empieza a ser una señal de alerta. Brown y Brunson coinciden en el diagnóstico: Nueva York necesita jugar con mayor claridad desde el inicio, mover mejor el balón y dejar de depender de remontadas que no siempre pueden terminar bien.