Larry Sanders continúa sin levantar cabeza. El pívot de los Bucks no disputa un encuentro desde el pasado 23 de diciembre. En primer lugar, su ausencia fue achacada a un proceso gripal que ha evolucionado hasta unos problemas personales con los que la franquicia justifica su actual situación, con ciertos rumores que llegaron a afirmar que el jugador estaba meditando su retirada de las canchas de la liga.
Después de que esos rumores hayan sido desacreditados por el propio Sanders, parecía que el regreso del pívot a las canchas estaba muy cerca. Sin embargo, esta situación tendrá que esperar, al menos, diez partidos más. De hecho, Sanders ha sido sancionado con diez partidos de suspensión después de violar el programa antidrogas de la NBA, segundo infracción de este tipo por parte del jugador en apenas un año, después de perderse los últimos cinco partidos de la pasada temporada tras ser 'cazado' fumando marihuana.
La suspensión se empezará a aplicar a partir del lunes, cuando los Bucks reciban en su feudo a los Toronto Raptors, una de las grandes potencias de la Conferencia Este en esta campaña, y se alargará hasta el 6 de febrero, cuando se cumpla el último encuentro de suspensión en la visita de Milwaukee a la cancha de los Rockets.
Esta situación es una vuelta de tuerca más a una serie de problemas, lesiones y escándalos que han cortado de raíz la prometedora ascensión del jugador en la liga. Ya la pasada temporada se perdió 52 partidos a consecuencia de, en primer lugar, de una fractura en el pulgar de su mano derecha y, posteriormente, una cirugía facial causada durante una pelea en un bar.
Precisamente, el bajón del jugador ha llegado después del contrato de cuatro años y 44 millones de dólares que firmó Sanders antes del comienzo del curso 2013-14. Desde entonces, el pívot ha entrado en una espiral negativa de la que parece lejos de poder salir.