Lesionado en su hombro derecho y después de conocerse que tendrá que pasar por el quirófano y despedirse de volver a jugar en lo que resta de curso baloncestístico, Kobe Bryant espera regresar la próxima temporada y cumplir con su contrato de dos años que firmó la pasada campaña. El que probablemente será su último año, su despedida.

Cualquiera que haya visto crecer a Kobe Bryant en la mejor liga de baloncesto del mundo sabe que es un jugador muy especial, muy competitivo, al que su orgullo personal puede sacar de sí tanto lo mejor como lo peor. Esta temporada, después de superar dos lesiones de larga duración casi consecutivas Kobe volvía a deleitar a los aficionados con un inicio de temporada que fue una sorpresa hasta para él mismo. A sus 36 años era como si el escolta no se hubiera lesionado. Con sus números en los primeros partidos de la temporada tapó la boca a mucha gente que levaban más de 18 meses hablando de la última etapa de la carrera de Bryant, de una posible retirada, de una rebaja considerable en el minutaje que le iba a dar el entrenador Byron Scott, y sobretodo de la eficiencia, la panacea de la eficiencia.
La eficiencia que los Lakers ahora mismo no necesitan. La eficiencia con la que podrías criticar a muchas de las leyendas que han pasado por esta liga, y antes de retirarse se han dado un atracón de lanzamientos a canasta y protagonismo, como hiciera Michael Jordan en su etapa en los Wizards.
Si bien es cierto que fue el propio Kobe el que insistió en empezar a jugar en contra de sus instintos, probablemente pensaba que los Lakers iban a moverse en el mercado de agentes libres en verano y conseguir un par de figuras importantes que dieran al equipo alguna posibilidad de llegar a Playoffs. Pero en lugar de eso, se dejó marchar a Pau Gasol, se firmó un gran contrato a Jordan Hill y se trajo a Jeremy Lin, quien tiene una nómina en su último año de contrato de 15 millones de dólares, por no hablar de Steve Nash, quien no ha jugado -y no jugará- a sus ya 41 años, cobrando 10 'kilos' esta temporada.

Si hemos visto hace relativamente poco recuperarse a Bryant de una rotura en su tendón de Aquiles en abril de 2013, con los rumores de la retirada llamando constantemente a la puerta, le veremos recuperarse también de una lesión en el hombro. No tiene sentido hablar de que el jugador se retirará ahora. Bueno sí, si quieres vender polémica o recurrir al cliché típico para que te lean, por que sabes que si escribes sobre Bryant, te van a leer.
Con la ética de trabajo de Kobe y su constante reivindicación personal con la que está jugando estos últimos años de su carrera, Kobe merece todo el crédito del mundo. Volverá, y lo hará genial, por que él no sabe hacerlo de otra forma. Y si vuelve a lesionarse, mala suerte, por que Kobe no sabe jugar como dijo en verano que lo haría; "dosificándose y jugando más eficiente".
Kobe ha estado jugando con dolor en su hombro derecho, sabiendo que algo no iba bien ahí y exponiéndose conscientemente a la lesión que al final ha acabado con su temporada, pero por el camino ha completado media campaña a un nivel por el que quizás tan sólo él habría apostado.
Sentimentalismos aparte, Kobe tiene un contrato de 25 millones de dólares. ¿Son razón suficiente para no retirarse aún? Seguro que sí, pero estamos convencidos de que no lo hará -del todo- por dinero.