La vida sin Brandon Jennings no ha tenido un buen comienzo para Detroit Pistons.

El equipo de la “Mo-Town” perdió su cuarto partido consecutivo el miércoles, en una paliza frente a Philadelphia 76ers (89-69).
Detroit ha perdido los tres partidos que ha jugado desde la lesión de su base titular, y será un problema con el que tendrá que lidiar durante el resto de la temporada debido al problema en el tendón de Aquiles de Jennings, que ha sido el artífice de la sorprendente y milagrosa recuperación del equipo.
Jennings estaba jugando el mejor baloncesto de su carrera, ayudando a Detroit a ganar 12 de sus últimos 15 partidos antes de sufrir la lesión en la derrota del sábado frente a Milwaukee Bucks.
Una derrota en casa de los Raptors y otra en Detroit frente a unos Cavaliers liderados por LeBron James eran comprensibles. Pero el desarrollo del partido frente a los Sixers fue atroz, y su entrenador Stan Van Gundy no escatimó en palabras tras finalizar el encuentro.
“No estábamos listos para jugar. No creo que haya entrenado nunca en un partido donde el esfuerzo del equipo rival haya sido tan grande con respecto al de mi equipo. Parecía una broma”, dijo Van Gundy tras el partido con peor anotación de la temporada de su equipo.
“Ellos jugarón más duro. Corrieron más. Cortaron con más intensidad. Defendieron más duro. Fueron mejor en todo”, continuó.
“Fue vergonzoso y humillante, y les dije allí mismo que estaba avergonzado como entrenador por hacer tan mal mi trabajo. Y si ellos no están avergonzados por lo mismo es que no deben estar jugando en la NBA”.
Los Sixers usaron un parcial de 18-0 en el primer cuarto para tomar una ventaja de 24-4 que no bajaría más, cortando una racha de seis derrotas consecutivas.
Detroit rozó el 30% en tiros de campo por primera vez desde el partido frente a Toronto Raptors en diciembre de 2009 donde logró un triste 28%.
Los Pistons, que tienen un difícil calendario, volverán a intentar ponerse en pie en casa el sábado frente a Houston Rockets en un complicado partido.