La discusión entre Rajon Rondo y Rick Carlise del pasado martes podría tener consecuencias mayores que el partido de suspensión con el que los Mavericks castigaron al base.

Adquirido de los Celtics de Boston en diciembre, Rondo no jugó el miércoles en la derrota frente a Atlanta tras gritar al entrenador Carlise y ser sancionado por conducta perjudicial para el equipo. En el mismo partido, Rondo se sentó la mayor parte de la segunda parte en el banquillo después del altercado con su entrenador en jefe, y las informaciones indican que siguieron discutiendo una vez terminado el partido.
Todo el mundo lanza los mensajes correctos en el club, Carlise ha respaldado al jugador y lo considera una pieza importante. Pero es muy poco probable que Rondo, un futuro agente libre sin restricciones, continúe en Dallas Mavericks según informa Tim MacMahon de ESPN Dallas.
El ajuste de Rondo al equipo parecía desde el principio algo tenue pero la situación ha empeorado. El mismo Danny Ainge, General Manager de los Celtics, no se estrañaba del carácter espinoso del jugador.
"Se que Rondo es un tipo emocional y luchador", dijo Ainge. "Nada de lo que está pasando me sorprende realmente".
Mientras que los Mavericks mantenían sin duda la esperanza de mantener a Rondo a largo plazo cuando entregaron una selección de primera y segunda ronda y tres jugadores por él, el objetivo más urgente era la actual temporada.
Rondo tiene un promedio de 9 puntos, 4.5 rebotes y 6.2 asistencias desde que se mudó a Dallas, y en la franquicia aún ven tiempo para suavizar el ambiente, dentro y fuera de la cancha, en pos de dar un empuje al equipo de cara a los PlayOffs como dijo el propio pívot de los Mavericks, Tyson Chandler.
"En todo caso, puede hacer al equipo más fuerte", dijo Chandler. "Por un lado, puede hacer que esos dos se comuniquen mejor. Dos tipos que son competidores, que quieren ganar, a veces es mejor que tengan una discusión. Así se hacen saber ambos que están en el mismo camino, que quieren ganar".
Puede ser un punto de vista demasiado optimista, pero también es un argumento válido con el fin de hacer piña en el vestuario, y entre el propio entrenador y el base.
Pero a largo plazo, si Chandler se equivoca, Dallas tendrá que buscar un nuevo base este verano.