Los Bucks han presentado sus credenciales esta temporada después de sorprender a la liga con sus 41 victorias y su sexta posición en la Conferencia Este. Un núcleo bastante joven formado por Giannis Antetokounmpo, Jabari Parker, Michael Carter-Williams y compañía, bajo el mandato de un Jason Kidd que empieza a ganarse el respeto como entrenador, que quiere seguir creciendo y que amenaza con revolucionar la agencia libre.
Después de traspasar a Ersan Ilyasova a Detroit a cambio de Caron Butler y Shawne Williams, quienes serán cortados casi con total seguridad, unida a la posible salida de Jared Dudley si desecha su 'player option', los Bucks podrían disponer de hasta 30 millones de dólares de espacio salarial para afrontar la renovación de Khris Middleton y, principalmente, para reforzar el juego interior.
Según fuentes de ESPN, en las oficinas de Milwaukee quieren un pívot de primera línea y los primeros nombres en salir a la luz han sido los de Brook López y Tyson Chandler, ambos viejos conocidos de Jason Kidd, técnico del equipo. Kidd jugó junto a Chandler tanto en Dallas, donde logró el campeonato de 2011, como en New York, mientras que dirigió a López durante su pequeño periplo como entrenador de los Nets.
Con Larry Sanders fuera de juego por sus constantes problemas físicos y personales, en Milwaukee urge la contratación de un pívot para mantener la buena dinámica de este curso. Chandler, de claro corte defensivo, se presenta como una contratación asequible, ya que su contrato con Dallas concluye este 30 de junio. Por otro lado, Brook López destaca principalmente por su gran rendimiento en ataque, algo que quieren fortalecer los Bucks, aunque el jugador todavía no ha decidido si aceptará la 'player option' presente en su contrato por la cual renovaría automáticamente por un año más con los Nets a razón de más de 16 millones de dólares.
Si bien es verdad que Milwaukee nunca ha sido un destino ni un mercado especialmente atractivo para los jugadores, el prometedor proyecto de futuro de los Bucks, liderado por un Jason Kidd que ha sabido sacar el máximo rendimiento a las limitaciones y las lesiones sufridas por la plantilla, podría convertirse en un buen reclamo para los agentes libres.