El pasado curso, la zona ofensiva de actuación de DeMar DeRozan se limitaba, principalmente, a la media distancia. Tan solo el 8.9% de los lanzamientos totales del escolta fueron realizados desde más allá de la línea de 7.25 metros, con un pobre acierto del 28.4%, un porcentaje que aumentó considerablemente hasta el 38% de efectividad en los tiros de media distancia.
En una NBA donde el triple es un recurso cada vez más utilizado y explotado, la poca efectividad del escolta puede pasar factura a su juego, y al de su equipo, si no consigue mejorar sus prestaciones más allá del arco. De hecho, en sus seis temporadas en la NBA, DeRozan presenta un paupérrimo bagaje del 27% de efectividad en triples, un nivel de acierto inadmisible para un jugador exterior que es, además, el principal referente ofensivo de la franquicia canadiense.
Por ello, el escolta se ha puesto manos a la obra y ha estado dedicado gran parte de su verano en entrenar y perfeccionar su lanzamiento exterior. En una entrevista para el medio Toronto Sun, su nuevo compañero de equipo DeMarre Carroll, ha confirmado que DeRozan está trabajando intensamente en su intención de mejorar su rango ofensivo para convertirse en un jugador mucho más letal.
"Kyle Korver me dijo en su momento que el tiro de tres puntos es tan solo constancia y repetición. Cuanto más practiques el lanzamiento, mejor resultados te dará. DeMar está trabajando en ello y se que se convertirá en un jugador aún más dominante ofensivamente."
Los Toronto Raptors fueron el noveno equipo que más intentos desde más allá de la línea de 7.25 metros realizó el pasado curso, con un respetable 35.2% de acierto o, lo que es lo mismo, el 12ª mejor registro de la competición. Si, como todo apunta, Dwane Casey apuesta por un quinteto inicial formado por Kyle Lowry, DeMar DeRozan, DeMarre Carroll, Patrick Patterson y Jonas Valanciunas, la franquicia canadiense dispondrá de cuatro efectivos que pueden perfectamente anotar desde el exterior, abriendo mucho más las posibilidades ofensivas del equipo, algo de lo que pecó (y careció) en exceso el equipo durante los Playoffs.