Cada temporada, la NBA arroja y recopila un sin fin de estadísticas que intenta mostrar de la manera más fiel posible el impacto y las prestaciones de todos y cada uno de los jugadores y equipos que componen la competición. Entre ellas, una de las menos nombradas y, por otro lado, de las más difíciles de lograr, engloba a tres apartados de efectividad en el lanzamiento comúnmente llamado como 'El Club del 50-40-90'.
Este grupo reune a una reducida y selecta nómina de jugadores que ha logrado alcanzar en una misma temporada una efectividad del 50% en tiros de campo, 40% en triples y 90% desde la línea de tiros libres. Algo realmente muy complicado de lograr y que Steve Nash puede presumir de haber logrado en cuatro ocasiones, liderando este particular ránking en el que también aparecen estrellas como Larry Bird y Kevin Durant y donde ha conseguido incluir su nombre el base español José Manuel Calderón.

'El Club del 50-40-90' es el altar de la excelencia que termina por coronar a los más grandes y eficientes lanzadores de la NBA. Y James Harden quiere formar parte de él.
Tras un año en el que aglomeró gran parte del peso ofensivo del equipo, la llegada de Ty Lawson y la recuperación de Dwight Howard permitirán al escolta disfrutar de más minutos sin el balón y tomar mejores decisiones en el lanzamiento a canasta al existir un mayor número de alternativas sobre la cancha.
Aún así, Harden presentó unos porcentajes más que notables la pasada temporada que no se alejaron en demasía a su objetivo. Mientras que la mayor diferencia tuvo lugar en el global de tiros de campo (44%), el jugador de los Rockets rozó la gesta en triples (38%) y tiros libres (87%).
Alcanzar tal nivel de eficiencia ofensiva no es tan descabellado. Es fundamental que los Rockets encuentran una segunda espada ofensiva con el fin de mantener la regularidad anotadora de su máxima estrella. Un secreto que descubrieron en Oklahoma City y que aprovechó Kevin Durant para inscribir su nombre en este selecto grupo en 2013 gracias al gran desahogo que supone tener al lado a una bestia como Russell Westbrook.
Sin duda, los Rockets tienen todos los ingredientes necesarios para firmar una extraordinaria temporada, tanto en lo individual como en lo colectivo.