Cuando en los despachos de Minnesota decidieron renovar este verano a Kevin Garnett por dos temporadas y un total de 16 millones de dólares, las intenciones de la franquicia iban mucho más allá del rendimiento propiamente dicho del jugador en la cancha.
Aunque ha salido de inicio en todos los partidos disputados por los Wolves hasta el momento, su participación no supera los 16 minutos por encuentro y su función dentro del vestuario está más dirigido hacia el desarrollo de la gran cantidad de jóvenes que dispone la plantilla. Entre todos ellos, Garnett no ha podido esconder su gran satisfacción por el rendimiento y la actitud exhibida por Karl-Anthony Towns, número uno del Draft de 2015.
El rookie ha dejado patente sus innegable virtudes, entre las que destacan su agilidad, inteligencia sobre la cancha, amplio rango de lanzamiento e instinto reboteador. Pero hay algo de él que gusta mucho más a Garnett: los intangibles. Por todo ello ha bautizado a Towns como 'La Bestia'.
"No se puede enseñar a ser una bestia", afirmó Garnett en unas palabras a ESPN. "Está en ti o no lo tienes. No puedes ir a la tienda y comprarlo en un pack de seis. No funciona así."
El estilo de liderazgo abrasivo de K.G. no ha sido ningún problema para Towns. Todo lo contrario. El producto de la Universidad de Kentucky ha reconocido estar aprendiendo mucho junto al futuro Hall Of Fame y su compromiso es máximo. "Cualquier cosa que K.G. me pida, lo haré", respondió tajante el rookie.
Por el momento, Towns ha ratificado su condición de gran favorito al premio al Rookie del Año, en un galardón por el que tendrá que competir, como todo apunta, con Jahlil Okafor. Hasta ahora, el pívot de los Wolves es el segundo máximo anotador entre los novatos, solo superado por el propio Okafor, y el líder en rebotes, tapones, porcentaje de tiros libres y dobles-dobles conseguidos.