Pocas horas han pasado desde que la pasada madrugada del domingo, Kobe Bryant anunciase que esta sería su última temporada en activo. El jugador quiso despedirse de todos escribiendo un delicado poema en forma de carta abierta al Baloncesto, una despedida solamente reservada para un pequeño grupo de deportistas entre la élite mundial. Pocos tienen licencia para marcharse así y sin duda Kobe es uno de ellos.
A los pocos minutos de hacerse público el artículo de Bryant en The Players Tribune, el mismísimo comisionado de la NBA, Adam Silver, hacía un comunicado oficial agradeciendo a la estrella de Los Angeles Lakers en nombre de la liga sus años de dedicación, y confesándose como un fan más de su legado. Durante la noche y el día de hoy han ido sucediéndose las muestras de admiración públicas de leyendas, estrellas en activo y personalidades importantes del entorno NBA. Todos, hasta Dwight Howard, coinciden en que el escolta ha tenido una trayectoria impresionante, aunque prefiriese no hablar de lo que había aprendido a su lado.
Dear Basketball: https://t.co/KDecft6BO2 #KB20
— Kobe Bryant (@kobebryant) noviembre 29, 2015
NBA Commissioner Adam Silver issued the following statement regarding @kobebryant’s announcement today pic.twitter.com/fenWAw4qSH
— NBA (@NBA) noviembre 30, 2015
De Bryant nos quedamos con su competitividad. Él mismo fue durante gran parte de su carrera su mayor referente, su peor adversario. Por eso pasó cientos de madrugadas entrenando solamente con la compañía del balón y la canasta. Kobe es un espejo en el que cualquier persona puede mirarse. Un ejemplo de superación, tenacidad y trabajo cuyo legado supera las barreras del baloncesto y también del deporte.

La despedida de Bryant, aunque para muchos previsible, nos ha pillado a todos un poco desprevenidos. Nos ha cogido con la guardia baja, y nos ha obligado a hacer un balance rápido de toda su carrera, en la que como en todas las carreras que duran 20 años hay muchas luces, pero también hay sombras. Kobe no ha dejado a nadie indiferente. Querido y odiado, envidiado y admirado. La Mamba Negra es una extraña especie en peligro de extinción y desde este domingo, con fecha de caducidad.
Ha sido único, en cierto modo egoísta, obsesivamente perfeccionista y cínicamente orgulloso. Pero los genios tienen esa licencia y Kobe lo es.
Nos hemos hartado de leer "Pasarán muchos años hasta que llegue otro jugador como Kobe". Nos negamos a creerlo.
Por que no habrá otro Kobe.