Michael Jordan, campeón de la NCAA con Carolina del Norte en 1982, fue uno de los espectadores de lujo presentes en el NGR Stadium de Houston durante la celebración de la Final Four universitaria.
En aquella ocasión, Jordan dio la victoria a los Tar Heels con una canasta ganadora a menos de veinte segundos para el final del encuentro. Una situación muy parecida a la que, en este caso, sufrió en sus propias carnes la Universidad de Carolina del Norte.
Después de empatar el encuentro a 4.6 segundos del final con un espectacular triple de Marcus Paige, Kris Jenkins ajustició a los Tar Heels con la misma medicina con un lejano lanzamiento sobre la bocina, en uno de los finales más emocionantes de la historia de la NCAA.
Tan pronto como Villanova selló el triunfo, las cámaras dirigieron su atención directamente hacia Michael Jordan, en cuya cara se podía reflejar, a partes iguales, la decepción por la derrota in extremis de su alma mater y la satisfacción de haber sido testigo en primera línea de una de las mejores y más vibrantes finales universitarias.