Chris Bosh sigue sin alterar ni una coma de su discurso desde que los Miami Heat decidieran deshacerse de sus servicios como jugador, lo que significa que cobrará lo que resta de su contrato vigente de forma íntegra pero prorrateado en varios años y sin que afecte al techo salarial del equipo.
A pesar de las malas previsiones de los especialistas y servicios médicos de la franquicia de Florida respecto a su problema de coagulación, el ala-pívot de 33 años mantiene que no tirará la toalla y sigue pensando en volver a jugar algún día en la NBA.
Bosh se ha perdido toda la temporada 2016-17, además de las segundas mitades de la 2014-15 y 2015-16 debido a los coágulos de sangre que revelaron su dolencia, cuyo tratamiento es incompatible con la competición debido a el riesgo cardiovascular que supone que un jugador salte a la pista mientras se trata con anticoagulantes.
Durante la emisión del programa televisivo Larry King Now, el ex de Miami Heat y Toronto Raptors afirmó comprender la estrategia de Pat Riley y los Miami Heat al deshacerse de su contrato, "ya sé que esto es un negocio", pero reiteró que seguirá luchando para volver a vestirse de corto.
"Todavía soy un atleta y no quiere que mi carrera termine así"
Bosh ha sido dos veces campeón con los Miami Heat (2012 y 2013) y once veces All-Star pero siente que su carrera deportiva está incompleta.
Asímismo, el jugador de 33 años evitó dar detalles sobre el estado actual de su enfermedad. "Es muy complicado y por eso no he podido jugar este año".