Chris Paul es uno de los mejores bases puros de la NBA, capaz de organizar el ataque como muy pocos en la historia y una garantía para presionar a los tiradores exteriores en defensa. Sin embargo, si un equipo concentra demasiado la atención en un solo jugador corre el riesgo de acabar siendo demasiado previsible para muchas de las defensas rivales.
El entrenador de Los Angeles Clippers, Doc Rivers, está convencido de que la salida de Paul abrirá un montón de posibilidades en ataque, y convertirá al equipo en un conjunto más versatil dónde cualquiera de sus integrantes pueda realizar un pase a un compañero abierto o sin defensor, abriendo la defensa y creando más huecos que aprovechar.
Rivers cree que si lo trabajan pueden ser un equipo con muchos más pases por posesión, lo que les daría más asistencias por partido y ello tal vez pueda verse reflejado en los resultados, aunque sin Paul, ni Jamal Crawford ni JJ Redick cuesta imaginar que los angelinos puedan mantener el ritmo de victorias en temporada regular de los últimos cuatro años.
La pasada temporada, sin ir más lejos, Chris Paul fue cuarto de la liga en asistencias, con 9,2 por partido, pero los Clippers cayeron hasta la posición 15º de 30 en pases de canasta por encuentro, con 22,5, lo que claramente es un indicador de cómo dependían del base de 31 años para organizarse en ataque, algo que cualquier entrenador podía prever.
Jugadores como Austin Rivers, Blake Griffin e incluso DeAndre Jordan tendrán que empezar a mover el balón más de lo que están acostumbrados para adaptarse a la nueva filosofía de Doc Rivers.