Boston Celtics se está acostumbrando a ganar y ganar en este inicio de temporadaAnoche lo hizo a pesar de contar con varios contratiempos como la lesión de Kyrie Irving en el primer cuarto tras recibir un codazo en la cara o el hecho de llegar a ir perdiendo por 18 puntos ante Charlotte Hornets.
Pero todo eso no fue suficiente para frenar a unos Boston Celtics que ya suman 11 victorias de manera consecutiva y que se consolidan en lo más alto de la clasificación de la NBA. Anoche la irrupción de secundarios como Shane Larkin o Terry Rozier tras la pérdida de Kyrie Irving fueron claves para esa victoria final por 90-87.
El partido arrancó con un 0-4 para Charlotte Hornets y con Kyrie Irving recibiendo un codazo a los dos minutos de juego que le obligó a marchar a vestuarios. La pérdida de su líder fue un duro golpe para unos Celtics que vieron como el parcial en contra aumentaba hasta un 0-9.
Los de Brad Stevens no encontraban la manera de anotar y estaban a merced de su rival, que sabía moverse a la perfección en ese escenario movido que fue anoche el TD Garden. La primera parte estuvo completamente dominada por Charlotte, que a pesar de algunos arreones sueltos de los locales, enfiló los vestuarios con un 41-57 que invitaba a pensar en el fin de la racha de Boston.
Pero subestimar a estos Boston, aún sin sun gran referente, es un error, y anoche volvió a quedar demostrado con otra gran remonatada que sumar a su currículum de esta temporada. Liderados por un providencial Shane Larkin, que supo aprovechar los minutos ante la baja de Irving, y por un Terry Rozier que cada día crece más y más, la desventaja fue bajando minuto a minuto.
Y con un parcial de 16-3 en los primeros seis minutos del último cuarto, Boston Celtics se puso por delante por primera vez en el partido (80-79). Fue ahí cuando el partido entró en una fase de errores y nervios, en la que los locales, ya con la inercia ganadora y con un buen Jayson Tatum, sellaron la victoria por 90-87.