La inmensa mayoría de las personas que siguen el día a día de la NBA hubieran apostado sin duda alguna esta noche por una victoria de los Boston Celtics en la pista de los Dallas Mavericks, y esa victoria llegó, pero con muchos más apuros de lo esperado. Y es que los de Brad Stevens necesitaron 47 puntos de un espectacular Kyrie Irving y una prórroga para derrotar a los tejanos por 102-110.
Sin lugar a dudas un sufrimiento totalmente inesperado, ya que frente a frente se encontraban anoche Dallas Mavericks, el peor equipo de la NBA (marcha con un balance de 3-15), contra Boston Celtics, el mejor equipo de la NBA gracias a esas 16 victorias consecutivas que lleva ahora mismo para un balance total de 16-2.
El primer cuarto siguió el guión preestablecido, es decir, superioridad clara de los Boston Celtics, que desde su intensa defensa, marca de la casa de los de Brad Stevens, y una gran acierto ofensivo, cimentaban una ventaja que era de 22-34 al término de los primeros 12 minutos.
Quizá, viendo la situación bajo control, los Celtics redujeron un par de marchas en su defensa y esa relajación llevó a una reacción de unos combativos Dallas Mavericks en el segundo cuarto. Los de Carlisle fueron los que marcaron el ritmo del partido desde la defensa en este periodo y marcharon al descanso con un apretado 49-53 al descanso.
Y tras el parón, la cosa fue a peor para Boston Celtics. Dallas Mavericks salió totalmente crecido y mostró aún más superioridad. Devolvió a los de Brad Stevens el +12 en este cuarto, y con un parcial total en este tercer cuarto de 28-16, entró en el cuarto decisivo con un 77-69 a su favor.
La ventaja de los locales alcanzó un +13 (87-74) faltando poco más de siete minutos, y las alarmas de los Boston Celtics empezaron a sonar. En el horizonte se atisbaba el fin de la racha, pero estos Celtics están abonados a la remontada y anoche lo volvieron a demostrar. Kyrie Irving se puso la capa de héroe (la máscara la lleva de serie estos días) y llevó a los suyos a empatar el partido a 96 al final de los 48 minutos reglamentarios.
Y el ex de los Cavs no se conformó con eso. En la prórroga siguió en modo destructor, y con 10 puntos selló el triunfo de los Celtics por 102-110. Un triunfo que les permite seguir con su racha triunfal en la temporada, y seguir soñando con batir la mejor marca de victorias consecutivas de la franquicia, que es de 19. La decimosexta, aunque con sufrimiento, ya está en el bolsillo, y la decimoséptima la buscarán el miércoles en la pista de Miami Heat.