Hay jugadores que nacen con un talento innato para jugar al baloncesto, y hay otros que consiguen llegar a base de trabajo duro, constancia y sacrificio. Ese es el caso de Dwight Powell, el pívot de los Dallas Mavericks.
Powell no llegó a la NBA hasta los 23 años, siendo elegido en la 45º posición del draft y con un papel residual en sus inicios. Ahora con 27, se ha convertido en el center titular de los Mavs.
En una reciente entrevista para Hoopshype, Powell desveló la clave de su crecimiento. El canadiense siempre llega 90 minutos antes al entrenamiento, para revisar vídeos con el entrenador asistente y preparar su cuerpo para el ejercicio. Despúes del entreno, siempre se queda realizando sesiones de tiro y concluye su rutina levantando peso en el gimnasio.
Tal es así que su compañero desde 2015, Salah Mejri, le ha calificado como el "jugador más trabajador de la NBA". El ejemplo perfecto de que el esfuerzo y el trabajo duro dan sus frutos.