Doc Rivers es uno de los entrenadores con más prestigio de la NBA. El trabajo que hizo en los Celtics llevándoles hasta el anillo y el que ha hecho los últimos años con los Clippers consolidándoles como uno de los mejores equipos del Oeste no dan lugar a la duda.
Esta temporada tiene en los Clippers la que probablemente sea la plantilla más fuerte de la toda la NBA con jugadores como Kawhi Leonard y Paul George. Sin embargo, su historia en los Clippers podría haber sido muy distinta, ya que estuvo a punto de abandonar el cargo pocos días después de iniciar su trabajo en la franquicia.
La razón de esa casi renuncia se debió a la contratación de JJ Redick. En teoría habían llegado a un acuerdo con él por cuatro años y 27 millones de dólares, pero le llamaron diciéndole que se había cancelado;
"A los seis días de estar en el puesto me llamaron (el anterior presidente Andy Roeser) y me dijeron que el acuerdo no iba a hacerse. Yo le dije qué cómo podía ser posible, si el acuerdo estaba hecho, que JJ era agente libre. Al parecer Donald Sterling no quería aceptarlo". Entonces Rivers se volvió loco: "Yo estaba en el parking del aeropuerto gritando: 'No, no, no, no. Esto no lo vamos a hacer. Está en juego mi reputación".
Al final, todo se solucionó y Redick aterrizó en LA. De no haberlo hecho, Rivers hubiese dimitido. Suerte para los seguidores de los Clippers, que tienen en manos de su equipo a uno de los mejores entrenadores de la liga en la actualidad.