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Dennis Rodman, una vida de película tras abandonar los Chicago Bulls
Jugó en equipos de cinco países diferentes, se partió tres veces el pene y tiene episodios memorables, además de su implicación con Corea del Norte.
No cabe duda de que en el mundo se dan a veces personajes irrepetibles, seres que dejan una profunda huella y despiertan tanto amor como odio. Suelen ser incomprendidos, personas cuya exposición mediática esconde una personalidad muy diferente de lo que proyectan y esto se hace palpable en el caso de Dennis Rodman. El personaje se comió al hombre, el joven tímido que no encontraba su lugar en el mundo y que alcanzó una gloria inesperada, incurrió en una oleada de comportamientos incomprensibles para la mayoría, pero que expresan a la perfección su esencia.
En el documental The Last Dance se ha podido apreciar el carácter díscolo de un hombre que estaba luchando por la gloria, junto a algunos de los mejores de la historia y tutelado por un entrenador serio y responsable. Si hizo esto cuando estaba en Chicago Bulls luchando por anillos de la NBA, imaginen lo que ocurrió después. En el plano deportivo, Rodman nunca alcanzó el nivel que desplegó junto a Michael Jordan, Scottie Pippen y compañía. Recaló una temporada en Los Angeles Lakers y estuvo luego en Dallas Mavericks. Jugó playoffs por los angelinos, que fueron eliminados en semifinales de Conferencia por los Spurs, en mitad de continuas indisciplinas de Rodman.
A los 39 años dejó el baloncesto para dedicarse en cuerpo y alma al placer. Despojado de una rutina y ciertas obligaciones, se dejó llevar en un desenfeno de alcohol, fiestas y droga, que le llevó a ingresar en un centro de desintoxicación en 2008, después de hacer apariciones televisivas en espectáculos de lucha libre y más de un reality show. El dinero se le escapaba entre las manos, rodeado de malas influencias y carentes de la estabilidad mental necesaria para autogestionarse con racionalidad.
En esos años jugó en dos equipos de la ABA (Long Beach Jam y Orange County Clash), en un conjunto mexicano (Fuerza Regia), así como en el Torpan Pojat, equipo finlandés que le ofreció una elevada suma de dinero por disputar algunos partidos, como también ocurrió con Pippen. Volvió en la 2005/2006 a México, de la mano de los Tijuana Dragons, con los que jugó diez partidos en un estado de forma deplorable y siendo una sombra de lo que fue. En 2006 fichó por el equipo británico de los Brighton Bears, donde jugó tres partidos a sus 44 años, siendo dirigido por Nick Nurse y recibiendo la friolera de 20.000 libras por esa breve aparición.
Las entradas y salidas de centros de rehabilitación para intentar curar sus alcoholismo fueron constantes y llegó a intervenir Phil Jackson, en 2009, para convencerlo de que se dejara ayudar. Después de siete años sin hablar con su madre, Shirley, fue en esta etapa cuando se reencontró con ella. A pesar de la buena voluntad de algunos de los que le rodeaba y de tener tres hijos, Dennis continuó caminando por el abismo, con constantes problemas legales por embriaguez, escándalos públicos, accidentes de coche con fuga, conducción ebria e incluso agresiones sexuales.
Todo ello sazonado con sus implicaciones en política, de una manera tan aleatoria como es mostrando su apoyo público a Donald Trump en la campaña presidencial y teniendo una íntima amistad con Kim Jong-un, al que visitó en varias ocasiones en su país, acérrimo enemigo de Estados Unidos, llegando a desplazar a un equipo de viejas leyendas de la NBA para que disputara un partido. Aunque si por algo es conocido el mítico pívot de los Bulls, que es considerado uno de los mejores reboteadores de la historia, es por sus escándalos sexuales.
A los ya narrados con Madonna o Carmen Electra, se suma el estremecedor relato de las tres veces en que se fracturó el pene. "La primera fue en un barco. Estaba bebiendo hasta el agua de las macetas y una mujer me propuso ir a su camarote y hacer el salto del tigre. Lo hice a lo bestia y empecé a sangrar. Ella casi se muere del susto, pero yo sabía que me había roto el pene", comentó. "La segunda fue tras un partido contra los Rockets. Me dieron un balonazo y estaba muy dolorido ahí, pero quedé a cenar con una chica que había venido solo para verme. Yo no iba a tener sexo, pero empezó a leerme cosas de sexo tántrico y a decirme barbaridades. No pude decir que no, me la partí como una nuez", señaló.
"La tercera fue en una noche salvaje con mi novia. Ya tenía experiencia así que fui al hospital, dije lo que había pasado e incluse les aconsejé de cómo solucionarlo. Todos los médicos se pusieron nerviosos y empezaron a venir a verme porque no entendían qué había pasado", declara el jugador estadounidense. A punto de cumplir los 60 años, Dennis Rodman parece haberse recuperado parcialmente de sus problemas de adicción al alcohol y está algo más sosegado, disfrutando de sus cuatro hijos: DJ Rodman (20 años), Alexis Rodman (32 años), Trinity Rodman (19 años y jugadora de fútbol) y Dennis Rodman Jr (19 años). Tanto DJ como Dennis juegan al baloncesto.