Nikola Mirotic y el regusto amargo de recoger lo que sembró

Analizamos los motivos por los que no acaba de ser el jugador que él se cree, siendo incapaz de dar un título al FC Barcelona.

Nikola Mirotic, fracaso en el FC Barcelona. Foto: gettyimages
Nikola Mirotic, fracaso en el FC Barcelona. Foto: gettyimages

La vida no siempre es justa, pero en el caso de Nikola Mirotic parece que el baloncesto se ha cobrado una justicia divina. Mostrarse respetuoso y educado con aquellos que te dieron oportunidades y confiaron en ti cuando nadie lo hacía, tener los pies en el suelo y guiarse por algo más que el dinero, suelen ser recetas mágicas para cosechar el éxito. Pueden llegar grandes momentos sin hacer nada de eso, canastas ganadoras, partidos memorables e incluso algún título, pero siempre faltará algo y en cualquier momento, tu supuesta gloria puede desmoronarse y convertirse en infierno. El FC Barcelona ha visto cómo el proyecto más ambicioso en los últimos tiempos de su sección de baloncesto se despide de una temporada atípica sin títulos, pero hay algo más decepcionante aún.

Impregna Can Barça la sensación de haberlo dado todo por un jugador que ha fallado cuando no podía hacerlo. Mirotic es jugador mejor pagado de toda Europa (supera los 4 millones de euros por año), ha asumido el rol de líder absoluto del equipo reclamando balones en momentos importantes y relegando al banquillo a compañeros generosos en el esfuerzo y cuya aportación está fuera de duda, como Pierre Oriola, y ha hipotecado durante años a la sección del club catalán. ¿Cuál ha sido la contrapartida? Nada. En un club grande el espectáculo, los títulos individuales, como el MVP de la Liga Endesa o las buenas estadísticas, se diluyen cual azucarillo en café si no hay una copa a la que aferrarse.

En la final de la Supercopa ACB se vio anulado por Gabriel Deck y anotó 14 puntos sin ser nada relevante en momentos importantes, tampoco dio la cara en la Copa del Rey, donde puso de manifiesto su grandeza como talento individual, pero no como jugador de equipo, mientras que en la final de la máxima competición nacional, estuvo perdido; tanto que no jugó los últimos 5 minutos tras ser eliminado por faltas después de anotar 4/13 tiros de campo, 0/5 en triples y capturar un rebote. ¿Es injusto valorar a Nikola por lo hecho en tres partidos? Posiblemente no, pero sí es razonable.

Con este rasero no se podría valorar a la mayoría de profesionales, pero sí a un hombre que ha traicionado al equipo que le dio la opción de dedicarse al baloncesto, sí a un hombre que condicionará un proyecto de un gigante europeo como es el FC Barcelona y sí a un hombre que buscó en Europa el dinero y protagonismo que necesitaba su ego, sin importarle el color de la camiset del club que se lo ofreciera. Nadie recordará de esta temporada sus grandes encuentros en Euroliga, sus canastas sobre la bocina ante Valencia Basket o CSKA Moscú, sino su falta de liderazgo y carácter competitivo cuando ha habido que jugar por algo mucho más importante que su lucimiento personal. Cuando siembras discordia, individualismo y superioridad, lo más lógico es recoger el fracaso. Eso es lo que hace hoy Nikola Mirotic.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes