La historia más negra de Michael Jordan en la NBA con Washington Wizards

La leyenda viva más grande de la liga no sólo deshojó rosas durante su carrera, también se clavó alguna dolorosa espina como esta

La historia más negra de Michael Jordan en la NBA con Washington Wizards "Foto: Slamonline.com"
La historia más negra de Michael Jordan en la NBA con Washington Wizards "Foto: Slamonline.com"

Pocos amantes de la NBA ofrecen algo negativo de Michael Jordan y su exitosa andadura por la mejor liga de baloncesto del mundo. El mejor jugador de todos los tiempos, el mejor de toda la historia que conformó un legado inapelable durante su etapa como el líder de Chicago Bulls en su mejor era como franquicia de la NBA.

Tras superar a los durísimos Bad Boys de Detroit y llenar las vitrinas de los Bulls con 6 anillos en una década, Michael Jordan sólo pulsó el botón de stand-by en su carrera profesional por las mejores canchas de todos los Estados Unidos, para llegar a Washington Wizards en una etapa de su vida y de su trayectoria personal que sería muy distinta.

"Envenenó el vestuario"

"Michael ha sido excelente para muchos de nosotros en esta organización en formas que han elevado el valor de la franquicia, nos ha hecho respetables de otras formas. Y, sin embargo, ha envenenado el vestuario". Estas mismas palabras pronunció Wes Unseld, leyenda reconocida de la NBA, en una entrevista concedida al famoso podcast Hang Up.

Por su aportación no había problemas: Michael Jordan siguió promediando más de 20 puntos por encuentro, era uno de los mejores jugadores de aquellos Wizards de comienzos de siglo, pero la relación del vestuario entre todas sus partes y ámbitos era tan tóxica y compleja que el ambiente se volvió irrespirable.

El propio Wes Unseld confirmó que, cuando el mejor jugador de la historia confirmó su retirada, él mismo se encargó de preguntar al resto de compañeros del vestuario si comprarían un regalo de despedida al ex de los Bulls, y de manera unánime todos dijeron que no.

Una prueba más de que:

- Michael Jordan no era precisamente un santo, ni mucho menos un jugador fácil de sobrellevar en un vestuario. Un gran ego cuya gestión se antojaba compleja en muchas circunstancias.

- La inclusión de un gran jugador en determinados contextos puede aportar mucho sobre la cancha pero puede no cuajar en otros ámbitos como el privado e interpersonal, y el estrellato requiere de muchísimos apartados importantes.

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