No, no es una fantasía ni una broma. James Harden es protagonista de innumerables rumores NBA en las últimas horas y uno de los que está sonando con fuerza es el de su fichaje por Golden State Warriors. Puede parecer sorprendente, e incluso, incomprensible que un equipo que se encuentra en la zona alta de la clasificación y parece disponer de todas las piezas necesarias para luchar por el anillo, se interese por un jugador ya veterano y lejos de su mejor nivel, pero en San Francisco se sueña a lo grande, tal y como desvela bluemanhoop.com. La posibilidad de volver a unir a tres superestrellas de la liga no pasa desapercibida para una gerencia consciente de que daría un golpe sobre la mesa a nivel de marketing y se jugaría el ser o no ser en lo deportivo.
Lo conseguido por los Warriors cuando estuvo Durant allí forma parte de la historia dorada de la NBA y tener la oportunidad de repetir escenario con un jugador como Harden sería antológico. El equipo ha perdido algo de fuelle en la lucha particular con los Suns por copar la primera plaza de la Conferencia Oeste y se aprecia con alarma la posibilidad de que hombres como Poole o Wiggins pierdan fuelle en este tramo final de temporada y su rendimiento baje notablemente en playoffs debido a su inexperiencia. En la Bahía saben que no pueden optar al anillo poniéndose en las manos de Curry y Thompson únicamente, necesitando una tercera estrella.
¿Qué ofrecerían los Warriors a los Nets para fichar a Harden?
Por muy modesta que sea su temporada, James Harden es una superestrella de la liga y todo el que le quiera tendrá que rascarse el bolsillo. En este sentido, Golden State Warriors estaría dispuesto a hipotecar su futuro por buscar el anillo de forma innegociable este año o, como mucho, el siguiente. Por tanto, algunas rondas de Draft formarían parte de un traspaso en el que James Wiseman, Andrew Wiggins y Jordan Poole ejercerían como monedas de cambio. Sería un movimiento muy arriesgado para los de la Bahía y desesperado para unos Brooklyn Nets que ven con pavor cómo el sueño de su particular Big 3 se está diluyendo de manera irremediable.