La (corta) espera ha terminado para los seguidores de Golden State Warriors, ya que el versátil ala-pívot Draymond Green está listo para hacer su tan anticipado debut en la temporada este domingo. Los Warriors se embarcarán en un viaje hacia Texas, donde se enfrentarán a Houston Rockets, y la presencia de Green en la cancha será un motivo de celebración para el equipo y sus seguidores.
Green se vio obligado a ausentarse de los primeros dos juegos de la temporada de la NBA debido a un esguince de tobillo que sufrió poco antes del inicio del campo de entrenamiento. Su ausencia se sintió en la cancha, ya que su capacidad para liderar la defensa, repartir asistencias y contribuir en múltiples facetas del juego es esencial para el éxito de los Warriors.
El regreso de Draymond Green al roster es una noticia positiva para el equipo, ya que por fin podrá disfrutar de su plantilla al completo, y Chris Paul jugará por primera vez oficialmente con el trío de leyendas de GSW. Cuando se le preguntó sobre su disponibilidad para el próximo partido, Green afirmó con confianza: "Mañana. Seguro".
Sin embargo, la incógnita que rodea su regreso se centra en cómo se administrarán sus minutos y si comenzará el juego como titular o desde el banquillo. En sus primeros dos partidos de la temporada, el base Chris Paul ocupó el quinto lugar en el quinteto titular de los Warriors. La decisión de si Green regresará como titular o asumirá un papel desde el banquillo recae en el entrenador Steve Kerr, quien debe considerar cómo integrar mejor a Green en la dinámica del equipo.
Bendito problema
Los aficionados de los Warriors tienen razones para emocionarse, ya que el regreso de Green añade una pieza clave al rompecabezas del equipo en su búsqueda de un campeonato. Su participación en el juego contra Houston Rockets será un momento esperado y, sin duda, dará un impulso a la moral del equipo. Ojalá todos los problemas fuesen como el que tendrá ahora mismo Steve Kerr en la cabeza respecto a su rotación.