Los Pistons de las 27 derrotas se convierten en una mofa para los fans NBA

El desastroso desempeño del equipo que debería liderar sobre la pista Cade Cunningham ya no causa ningún tipo de reacción

Juan López | 28 Dic 2023 | 09:44
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Cade Cunningham, jugador de Detroit Pistons.
Cade Cunningham, jugador de Detroit Pistons.

Los Detroit Pistons son una mofa. Han perdido los últimos 27 partidos que han disputado en la NBA, lo que supone un nuevo récord absoluto en la competición. Los fans se lo han tomado a broma y los memes al respecto no dejan de sucederse. 

El reciente encuentro contra Brooklyn, culminando en un 118-112, revela un panorama desolador. A pesar de la destacada actuación de Cade Cunningham con 41 puntos, el equipo se quedó rezagado por solo cinco puntos con la oportunidad de igualar el marcador en el último minuto. Sin embargo, una serie de errores cruciales sellaron su destino: pérdidas de balón, fallos en la defensa y desconexión en la toma de decisiones.

Es como presenciar a un equipo universitario de bajo nivel enfrentarse a los mejores equipos de la liga, pero esta situación se prolonga a lo largo de toda la temporada. Los Pistons son mucho más que un conjunto deportivo que enfrenta dificultades, parecen desorientados, como si se hubieran reunido por primera vez en una cancha.

Lo fascinante es su incapacidad para sincronizarse como equipo. A pesar del talento individual, encabezado por la destacada actuación de Cunningham, su coordinación es deficiente. Parecen agotados, tanto física como mentalmente, dando lugar a una serie de jugadas desconcertantes que incluyen deficiencias en defensa, pérdidas de balón y tiros erráticos de jugadores que carecen de habilidades comprobadas en el juego exterior.

No se trata de mala suerte, malas decisiones arbitrales o una incapacidad para "cerrar juegos". Los partidos rara vez están reñidos. Durante esta racha de derrotas, la diferencia promedio ha sido de 12.4 puntos, y no han participado en un final cerrado desde el 8 de noviembre. En una ocasión, lanzaron 4 de 21 en tiros de tres puntos como equipo.

La desgracia de los Pistons trasciende lo deportivo; no captura la atención nacional y sus partidos rara vez van más allá de las plataformas locales. Los seguidores se han desviado hacia los éxitos en el fútbol americano de los Detroit Lions y los Michigan Wolverines.

Monty Williams, el nuevo entrenador, es respetado en la liga, pero su llegada no ha logrado revertir la situación. Su experiencia exitosa con Phoenix no ha encontrado un terreno fértil en Detroit Pistons, planteando dudas sobre su capacidad para trabajar con jugadores jóvenes y en desarrollo.

El equipo, liderado por Williams y conformado por jóvenes promesas, no logra encontrar cohesión. A pesar de las selecciones individuales prometedoras, la sinergia es inexistente, evidenciando una falta de liderazgo, determinación y profesionalismo.

Cunningham, la primera selección en 2021, destaca con su capacidad para anotar y su compostura, pero su estilo de juego contrasta con el dinamismo de jugadores como Jaden Ivey, seleccionado en 2022. La presencia de múltiples pivotes atléticos, incluyendo a Jalen Duren y Marvin Bagley, genera conflictos de roles en la cancha.

Aunque las piezas del equipo son individualmente valiosas, la química colectiva es inexistente. La ausencia de un objetivo común y la percepción de que algunos jugadores están más enfocados en su próximo contrato que en el desempeño actual han convertido al equipo en un constante escenario de incertidumbre.

A pesar de todo, los cambios significativos no parecen estar a la vuelta de la esquina. El propietario, Tom Gores, ha mostrado poco interés en vender el equipo a pesar de las demandas de los aficionados. Desde su adquisición en 2011, los Pistons han experimentado una serie de temporadas decepcionantes, con solo dos apariciones en playoffs en 13 años.

LOS FANS, CANSADOS

Para muchos seguidores, la esperanza persiste. Aunque el equipo se encuentra en el puesto 19 en asistencia, la fidelidad de sus aficionados no ha mermado. Cada derrota es presenciada con ánimo burlón y carteles ingeniosos, convirtiendo la situación en un espectáculo inesperadamente entretenido.

Los Pistons pueden ser comparados con los Washington Generals en el mundo del baloncesto, pero su lucha y desconcierto son auténticos. Son una rareza en un escenario deportivo donde el guion parece estar siempre establecido.