Historia muy particular la que atañe a Tony Snell, jugador diagnosticado de autismo el pasado verano y con dos hijos que también presentan esta condición médica. Explora el mercado en busca de un contrato NBA que le daría una pensión vitalicia y cubriría su seguro médico y el de sus hijos.
Gran parte de la magia de la NBA no responde únicamente al espectáculo baloncestístico que se ve en la cancha cada madrugada, sino también a la multitud de historias de vida que se dan en la competición y que hacen coexistir a jugadores de talla mundial con otros que buscan abrirse camino y luchar por una plaza en la mejor liga del mundo. Tony Snell está involucrado en esa lucha, aunque con un condicionante importante y un acicate clave en su vida, tal y como cuenta Yahoo.
Este aguerrido y cumplir alero que desempeñó durante nueve temporada un buen papel como especialista de 3&Def en Bulls, Bucks, Pistons, Hawks, Blazers y Pelicans, vio cómo su permanencia en la competición se veía interrumpida a final de la temporada 2022/23. Desapareció de la rotación en playoffs con los de Nueva Orleans y ningún equipo se interesó en él ese verano. Fue en ese momento cuando una serie de problemas médicas empezaron a surgir en él, así como comportamientos extraños en sus dos hijos. Los médicos no tardaron en hacer un diagnóstico claro: autismo.
Tanto el jugador como sus retoños sufrían de este trastorno que afecta a las habilidades sociales y de comunicación. Snell ha podido seguir jugando a baloncesto en la G-League, en el equipo de Maine, asociado a Boston Celtics. Allí sigue demostrando su valía, haciendo buenos números y siendo un jugador de equipo consistente. Con esas virtudes explora el mercado con desesperación, en busca de un contrato que le devuelva a la NBA, pero sobre todo, garantice el futuro de sus hijos.
- Firmar un contrato NBA antes del trade-deadline cambiaría el futuro de Snell y su familia
"Por supuesto que deseo volver a experimentar la sensación de la NBA, pero lo más importante ahora para mí es ayudar a mis hijos", decía un hombre que necesita ser fichado por alguna franquicia para sumar su décima temporada en la NBA, algo que le permitiría acceder a un completo programa de beneficios que ofrece la Asociación de Jugadores, consistente en una pensión vitalicia y, lo más importante, un seguro médico premium para él y su familia. Karter, de 3 años, y Kenzo, de 2, necesitan una atención especial que, tal y como están las cosas en Estados Unidos, no es fácil de obtener sin una inversión económica gigantesca.
Tony Snell cuenta que no habló hasta que tenía 4 o 5 años, y que se refugió en el baloncesto para dejar de sufrir el aislamiento social que él mismo se autoimponía por sus problemas para relacionarse. Conoció a su actual esposa en una barbacoa organizada por Jimmy Butler, cuando ambos eran compañeros en Chicago Bulls. "Siempre sentí que era distinto a los demás y sentí alivio cuando me dijeron el motivo", reconoce un jugador que desea ser premiado con un contrato vital para su vida, después de haberse dejado el alma en la cancha.