Todo lo que podía salir mal está saliendo peor. Philadelphia 76ers se las prometía muy felices esta temporada con el fichaje de Paul George, pero las lesiones e indisciplinas de Joel Embiid, el pésimo ambiente que se respira en la plantilla y un inicio difícil de levantar, pueden conducir a la gerencia a tomar decisiones como el tanking o el traspaso del camerunés.
Debacle absoluta, bloqueo total, relaciones entre jugadores repletas de tensión y falta de argumentos para revertir la dinámica. Todo eso se reúne en la coctelera de unos Philadelphia 76ers incapaces de encontrar la sobriedad necesaria para revertir la pésima dinámica en que están sumidos. Tan solo el buen rendimiento del rookie Jared McCain ofrece cierto sosiego de futuro a una gerencia que está perdiendo los nervios ante la situación de Joel Embiid, resultados deportivos y degradación de la química en el vestuario.
- ¿Traspasar a Embiid es una opción real?
Se antoja realmente complicado que la frustración y el hartazgo en los Sixers llegue a tal punto de que tomen esta decisión. Imaginen las consecuencias de traspasar a Joel Embiid y que logre liberarse de las lesiones y armar una dinastía ganadora allá donde vaya. Lo lógico es esperar al máximo y tragar con el mal comportamiento del camerunés, pero esto viene de lejos y la paciencia de la franquicia de Philly puede estar ya a punto de extinguirse por completo.
- ¿El tanking puede ser un jugoso plan B?
Haber ganado 3 de los 16 partidos disputados aboca a Philadelphia 76ers a cuajar una remontada de escándalo y, viendo la situación de Embiid y de todo el equipo, no parece que una reacción inmediata vaya a producirse. Si siguen llegando derrotas y las sensaciones no mejoran de aquí a los próximos veinte partidos, el tanking puede ser interesante con el fin de obtener papeletas para draftear a Cooper Flagg, un jugador llamado a ser un talento generacional y que, junto a Embiid y Maxey, formaría un tridente impresionante.