No es sencillo mantenerse en la cúspide y hay muchos jugadores que pueden experimentar cierta resaca del éxito. Los candidatos a ello en 2026 son varios, debido a cambios de equipo, características técnicas, rol a desempeñar o evolución de la NBA. Conviene pronosticar qué hombres pueden perder importancia relativa en la competición.
Pensar que algo puede ir mal no denota un pesimismo agudo, sino una lectura clara de las situaciones que podrían producirse en una competición tan compleja como es la NBA. Mantenerse en lo más alto no es nada fácil para aquellos que no forman parte de la primera línea de estrellas. Cada curso surgen jugadores de rol secundario que dan un salto de calidad, pero que están condenados a bajar el nivel al año siguiente por distintos motivos.
Tal podría ser el caso de Cam Johnson, cuyo encaje en Denver Nuggets puede parecer idóneo, pero se corre el riesgo de que se ponga de manifiesto una tendencia a la sobrevaloración de este jugador. Lleva mucho tiempo sin formar parte de un proyecto competitivo, tiene que hacer olvidar a Porter Jr y se le ha concedido una gran responsabilidad, por lo que podría sufrir la presión. Otro caso sería el de Malik Beasley, al que sus problemas extradeportivos pueden afectar enormemente y provocar una pérdida de nivel.
Mención aparte merece el caso de DeMar DeRozan, cuya veteranía hace que sea imposible de evitar una pérdida de estatus. Otros dos casos paradigmáticos de eventuales pérdidas de nivel se darían en Atlanta Hawks, donde a Dyson Daniels le resultará complicado mantener su estelar nivel del pasado año, así como Kristaps Porzingis, que puede sufrir con un rol principal en un equipo aún no aspirante al anillo, después de todas sus lesiones.