Cuando Al Horford regresó a los Boston Celtics en 2021, muchos asumieron que el veterano dominicano terminaría allí su carrera. Su liderazgo, su inteligencia en la cancha y su vínculo con la franquicia parecían encajar perfectamente con la identidad de un equipo acostumbrado a competir por títulos.
Sin embargo, a los 39 años, Horford tomó una decisión inesperada este verano: dejar Boston para emprender un nuevo camino. “Simplemente no estaban en posición de ofrecerme la oportunidad que yo quería”, confesó en una entrevista con Nick Friedell (The Athletic).
Después de conquistar el campeonato en la temporada 2023-24 y sumar 61 victorias en la siguiente campaña regular, Boston parecía destinado a mantenerse en la cima. Pero el panorama cambió drásticamente con la ruptura del tendón de Aquiles de Jayson Tatum durante los playoffs de 2025. A la lesión de su estrella se sumaron varias decisiones financieras que modificaron la estructura del equipo: los traspasos de Kristaps Porziņģis y Jrue Holiday, dos piezas fundamentales en la rotación.
Con la directiva enfocada en reducir masa salarial, los Celtics tampoco pudieron ofrecer contratos competitivos a jugadores como Luke Kornet o al propio Horford. Para un veterano acostumbrado a pelear por campeonatos, el mensaje era claro. “Hubo dos factores”, explicó Horford. “El dinero fue una parte, pero más que eso, era la posibilidad de competir. Sentí que el equipo tenía muchas cosas en el aire, que la visión ya no era la misma. La lesión de JT cambió todo. Hasta entonces, mi intención era quedarme en Boston”.
A medida que avanzó el verano, Horford entendió que el rumbo de la franquicia se alejaba del suyo. “Cuando vi que se deshacían de Jrue y de Kristaps, entendí que era un efecto dominó. Todo tenía que ver con el salario, claro, pero fue duro. Fue una decisión difícil, lo hablé con mi esposa, lo oramos en familia, y al final sentimos que era momento de seguir otro camino”.
Una llamada desde el Oeste
Ese nuevo camino lo llevó a Golden State, donde firmó un contrato de dos años por la mid-level exception de contribuyentes, con opción de jugador en la segunda temporada y un 15% de bono por traspaso.
Aunque el acuerdo se hizo oficial recién el 1 de octubre, debido a que los Warriors querían resolver antes la agencia restringida de Jonathan Kuminga, Horford sabía desde hacía semanas que vestiría de dorado y azul. Y, como suele suceder en la Bahía, dos nombres fueron determinantes: Stephen Curry y Draymond Green. “Sí, hablé con ellos”, reconoció el veterano. “Fue importante. Todo ocurrió muy rápido. Me dijeron: ‘Nos encantaría tenerte’, y cuando vi el encaje y el potencial, simplemente se sintió correcto. Su llamada marcó la diferencia”.

Pese a estar cerca de las cuatro décadas, Horford no descarta jugar más de una temporada en la NBA. Su nuevo contrato lo permite, y su cuerpo, disciplinado y cuidado, parece responderle. Pero su deseo va más allá de seguir sumando años: quiere cerrar su carrera en Golden State. “En este punto de mi carrera, eso es lo que espero: quedarme aquí”, afirmó.